Un exceso al infringir el castigo físico puede terminar con la vida del niño o la niña, es por ello que se pretende una ley que penalice a los padres o tutores que hagan uso del castigo como método de educación.

Nicaragua libre de ¿fajazos?

Lo último que recuerdo fue que me tiré al piso y estando allí sentí un golpe fuerte y me desmayé. Cuando desperté, estaba en el hospital con una de mis tías. Me golpeé la cabeza con la punta de una mesa y eso me causó el desmayo. No regresé a mi casa, tenía trece años y odiaba a mi abuela y despreciaba a mi mamá por haberme dejado con ella, que me pegaba por todo y con todo.

Fotos La Prensa/ Archivo


Lo último que recuerdo fue que me tiré al piso y estando allí sentí un golpe fuerte y me desmayé. Cuando desperté, estaba en el hospital con una de mis tías. Me golpeé la cabeza con la punta de una mesa y eso me causó el desmayo. No regresé a mi casa, tenía trece años y odiaba a mi abuela y despreciaba a mi mamá por haberme dejado con ella, que me pegaba por todo y con todo.

El relato corresponde a los recuerdos que “María”, una estilista de 27 años, guarda en su memoria. Han pasado 14 años ya. Aunque la mujer que prefiere el anonimato dice haber superado esos sentimientos de odio y asegura tener una relación cordial con su abuela, en la práctica jamás deja a su hija de dos años cerca de ella y su voz.

Cuando “María” cuenta cómo fue el último día en manos de su cuidadora, se torna hostil, el rostro se le desencaja, pero retorna a su estado afable cuando asegura que nunca, ¡nunca! golpeará a su hija para educarla… como hicieron con ella.

–¿Habrías denunciado a tu abuela para que la apresaran?

Sin dudarlo, responde: Sí.

Domingo buscó a la abuela para que contara las razones de los castigos hacia “María”, pero la señora sólo dijo que eran cuestiones de familia y que todo lo que le pasa a su nieta fue porque no recibió suficientes fajeadas. “Fue malcriada desde siempre y se fue porque uno trató de corregirla”, señala.

Los castigos físicos, ya sea con faja o correa, son de uso común en la población nicaragüense. Un estudio elaborado por Save The Children sobre formas de castigo en el municipio de Rancho Grande en Matagalpa y en el distrito II de Managua reveló que en el 70 por ciento de los hogares se golpea a los niños y niñas como forma de castigo.

También el estudio destaca que el 72 por ciento de los adultos encuestados reportó haber sido golpeado en su infancia como castigo y de ellos sólo el 62 por ciento cuestionó esa acción.

Asimismo, una sistematización de encuestas sobre la percepción del Castigo Físico en América Latina, elaborada por el Instituto de Estadísticas Sociales de la Universidad Centroamericana (IDESO-UCA), expresa que los niños, niñas y adultos aceptan tipos de castigo que no implican violencia física (como prohibir jugar), lo que significa que se acepta la necesidad del castigo pero sin que éste afecte la integridad y dignidad de los niños.

“Si bien el Código de la Niñez y la Adolescencia prohíbe cualquier tipo de maltrato y abuso a los infantes, el tema de los castigos físicos continúa siendo un tabú, que no se discute ampliamente porque se limita a la intimidad del hogar, y es en esa intimidad que los niños, niñas y adolescentes continúan siendo violentados”, afirmó la Procuradora Especial para los Derechos de la Niñez, Norma Moreno, durante un desayuno trabajo.

[doap_box title=»ROMPER EL CICLO » box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Es un error pensar que los golpes son la única opción para educar, afirmó la psicóloga Sánchez. Y aunque se le haya pegado al niño o niña en algún momento, se debe romper el ciclo. Aquí algunos consejos:

Lo primero que tiene que hacer es reconocer ante el niño o niña que usted ha actuado de forma incorrecta golpeándolo.

Con diálogo debe establecer junto al niño o niña las normas y límites existentes, ésos deben quedar claros, de ser posibles escríbalos.

Refuerce sus propios valores, recuerde que los niños sólo reproducen lo que observan en su entorno, si usted es solidario, ellos lo serán; si es egoísta, ellos también lo harán.

Sea coherente, por ejemplo, no puede pedir a sus hijos que no digan palabras soeces si usted las dice con frecuencia, recuerde que ellos son sus copias.

[/doap_box][doap_box title=»¿Qué dicen las leyes? » box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Nicaragua en el año 2006 se comprometió junto con el resto de países miembros de la Organización de Naciones Unidas a crear las acciones y regulaciones pertinentes para fomentar el buen trato a niños, niñas y adolescentes, tras ser presentado un estudio mundial que calificaba esta acción como degradante.

El castigo físico y humillante a los niños se usa en la casa, la escuela, en los centros médicos o de acogida, en las cárceles, en los lugares de trabajo y en las calles.

Hasta el momento, únicamente 13 países han prohibido todas las formas de castigo físico y humillante contra la infancia.

En Nicaragua está vigente la Convención sobre los Derechos del Niño que exige la prohibición de todos los castigos físicos y humillantes por ser incompatibles con la dignidad humana.

El artículo 36 de la Constitución Política expresa el derecho de toda persona a que se respete su integridad física, psíquica y moral. También el artículo 71 reconoce la plena vigencia de la convención de los derechos del niño y niña.

[/doap_box][doap_box title=»Un asunto de familia » box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

La psicóloga Sánchez manifestó que uno de los mayores retos que se tienen en cuanto a todas las formas de violencia, incluida los castigos físicos contra los niños, niñas y adolescentes, es que no es algo público sino que se queda como un asunto de familia.

“Cuando los niños o niñas hacen berrinche o rabietas, escuchamos comentarios como por qué no le pega. Es una ‘solución’ sugerida, pero no es lo idóneo. Ocurre también que cuando vemos a una madre o padre dando palmadas a un niño o haciendo amenazas, no decimos nada porque consideramos que es un asunto de familia y es del ámbito privado”, afirmó Sánchez.

Lo terrible de tratar la violencia como un asunto íntimo se refleja tristemente en las muertes de niños por sus padres, que son calificadas como parricidios.

“En indagaciones someras luego de la muerte de un niño o niñas, las autoridades determinan que el niño o niña era golpeado como castigo y su muerte fue una consecuencia de un castigo que se salió de las manos y eso es lo que pretendemos evitar”, concluyó Hazel Vaughan.

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El castigo físico trasciende cultura, nivel educativo y económico en el mundo.
Según Moreno, debemos reconocer que si las estadísticas de la Comisaría de la Mujer en la Policía Nacional cada año se engrosan por la violencia intrafamiliar, los niños y niñas no están exentos de ella. La violencia no se limita a la madre y los niños sufren de castigos y vejámenes que no son denunciados porque fueron propiciados por sus padres, abuelos, tíos y hasta hermanos mayores que replican la violencia en la que han vivido.

El Código Penal en Nicaragua, en su artículo 155, referido a violencia doméstica e intrafamiliar, establece que habrá pena para quien maltrate a la familia, entiéndase: esposa, conviviente, hijos e hijas, ascendientes y descendientes; pero deja fuera “los casos del derecho de corrección disciplinaria”.

“Ésta es una puerta abierta y bien grande al maltrato y la violencia hacia los niños, niñas y adolescentes, debido a que el concepto ‘corrección disciplinaria’ es muy amplio y no está definido en ley alguna. Ya sabemos lo que esto puede ser. Desde un golpe en la cara, un fajazo, un puntapié, un pellizco, jalarle del pelo, algo tan grave como un insulto, ridiculizarlos, aislarlos y agresiones verbales y es eso lo que pretendemos modificar”, aseguró Hazel Vaughan, coordinadora del Programa de Protección Infantil de la ONG Save The Children.

Vaughan forma parte del grupo promotor por el Buen Trato a la Niñez y Adolescencia que el 28 de mayo del 2009 introdujo propuestas al Código de Familia, orientadas a la prohibición explícita de los castigos físicos y otras formas de castigos humillantes y la promoción del buen trato a la niñez.

“Se entregó una propuesta para que en la parte que corresponde a la responsabilidad de los padres, madres con respecto a los niños, niñas y adolescentes, se prohibiera el castigo físico y humillante, pero el Código de Familia no establece sanciones. Por eso hemos comenzado a reflexionar sobre la idea de elaborar una propuesta de ley que prohíba el castigo y tenga sus sanciones”, afirmó Vaughan.

La ley propuesta limitaría a los padres de familia a aplicar castigos físicos o humillantes a sus hijos, dejando abierta la posibilidad para que los niños y niñas puedan denunciarlos si son lesionados.

Vaughan aseguró que tanto el presidente de la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional, José León Pallais, como la directora del Ministerio de la Familia (Mifamilia), Marcia Ramírez, se mostraron dispuestos a apoyar esta ley debido a las repercusiones y secuelas que perduran en los niños y niñas.

Sin embargo, monseñor Eylin Castro, vicario de Educación de la Iglesia Católica, manifestó que antes de una ley con sanciones en contra de los padres, en Nicaragua debería iniciarse una campaña para educar a los padres, en los mejores métodos de educar a sus hijos e hijas.

El afecto no es negociable, si usted amenaza a su hijo ejerce sobre él violencia emocional.
“La corrección es algo que está fuera del maltrato. La corrección como tal nunca está referida al maltrato físico ni psicológico. Aún en el aspecto bíblico cuando se dice que Dios castiga a quien ama, no lo aplica físicamente, el maltrato es denigrante, pero la solución en el caso de Nicaragua no es una ley”, afirmó Monseñor Castro.

Monseñor Castro destacó la necesidad de destinar recursos para apoyar la educación de los padres para guiar a los niños y niñas.

“No se puede dejar la puerta abierta al maltrato, por ello los padres o tutores deben tener opciones como el diálogo, la negociación y el respeto. El castigo físico es un antivalor que es una especie de lastre que debemos superar con valores como la socialización y recordar que todo acto correctivo es un proceso, no es algo que se logra de la noche a la mañana”, afirmó Monseñor Castro.

Como una manifestación de uso de poder calificó la psicóloga Hazel Sánchez, del Programa Adolescentes y Jóvenes de Sí Mujer (Paje), los castigos corporales, quien aseguró que lamentablemente quienes más hacen uso de esa manifestación de poder son las mujeres, que a su vez son violentadas en sus mismos hogares.

“Lo que no debemos perder de vista es que los niños, niñas y adolescentes son humanos. Tienen derechos humanos como todos, entonces si estoy golpeando a un niño para educarlo, le estoy dando el ejemplo de que todo se impone de forma violenta y las afectaciones se darán en todos los aspectos de su vida porque la niña interiorizará el papel de víctima mientras el niño reproducirá el papel de agresor o viceversa, pero todo eso quedará expuesto por el resto de su vida al momento de decidir amistades, parejas, etc.”, destacó Sánchez.

Lo preocupante para Sánchez es que en la etapa de la adolescencia se evidencia más violencia psicológica en las relaciones de noviazgo y afectivas y es sólo la reproducción del patrón que los padres sin percatarse ponen en práctica de castigo y premio.

“Si no me das un beso, no te quiero. Si no venís, te pego, esas expresiones calan en los niños y son formas de castigo emocional que afectan la autoestima y ellos las reproducen en su día a día. Los referentes emocionales de los niños deben permitirles su desarrollo sano porque si no, crecerá lacerado”, afirmó Sánchez.

Un estudio elaborado a nivel mundial por la Iniciativa Global para Acabar con el Castigo Corporal contra niños y niñas señala que existen 32 formas de castigo físico en todo el mundo y que 23 de ellas se repiten en todos los continentes.

Las formas de castigo físico que ocupan los primeros lugares son los gritos, los fajazos, empujones, jalones de oreja y nalgadas.

A estos le siguen la amenaza de castigo, los golpes a los niños ya sea con objetos como zapatos, látigos, seguido por patadas, jalones de cabello, mantenerlo de rodillas o en posiciones humillantes, forzarlos a hacer ejercicio físicos excesivos y hasta quemaduras.

También el estudio revela que el castigo físico traspasa culturas, capacidad económica y niveles de educación.

Sólo 13 países en el mundo han penalizado los castigos físicos y humillantes por las secuelas que dejan de por vida .
El estudio señala que los niños son humillados con frecuencia y son víctimas de burla en el entorno familiar y escolar por parte de sus padres y figuras de protección.

Los niños y niñas nicaragüenses que participaron en este estudio expresaron como una recomendación especial que se termine con esta práctica que causa daño a sus vidas.

Uno de los alicientes para el grupo promotor de la Ley por el buen trato a niñas, niños y adolescentes es el acuerdo ministerial 134-2009 que emitió el ex ministro de Educación Miguel de Castilla, con el que prohíbe los castigos físicos en las escuelas y centros educativos tanto públicos como privados.

El acuerdo, que entró en vigencia el pasado 13 de abril del 2009, afirma que los padres, tutores o miembros de la comunidad educativa podrán denunciar el hecho ante las autoridades de la Delegación Municipal correspondiente a fin de que los hechos sean investigados y sancionados con medidas administrativas. Esto sin prejuicio de los padres de familia o tutores, de promover acciones legales ante las instancias correspondientes.

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