Anselmo Chavarría Bans trabajó como buzo por trece años. Ahora vive de la caridad para mantener a su familia, pues quedó paralítico. LA PRENSA/J.GARTH

Pide para sobrevivir

Anselmo Chavarría Bans, de 41 años, originario de Sixayari, jurisdicción de Waspam, Río Coco, con 13 años de experiencia como buzo, quedó lisiado en 1997 y ahora vive de la caridad pública para mantener a su familia, pidiendo en las gasolineras de Bilwi, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

 

CORRESPONSAL/RAAN

Anselmo Chavarría Bans, de 41 años, originario de Sixayari, jurisdicción de Waspam, Río Coco, con 13 años de experiencia como buzo, quedó lisiado en 1997 y ahora vive de la caridad pública para mantener a su familia, pidiendo en las gasolineras de Bilwi, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

Chavarría es uno de los buzos que en algún momento produjo centenares de libras de langosta para empresas pesqueras, pero tras un accidente en alta mar quedó en silla de ruedas de por vida.

El accidente se registró cuando pretendía bucear. Se le terminó el aire a unos 120 pies de profundidad en las aguas del mar Caribe, por lo que tuvo que salir a toda velocidad en busca de otro tanque, pero al salir su cuerpo no respondió desde la cintura para abajo, estaba completamente inmóvil. Sufría de descompresión.

En esa fecha aún no había cámara hiperbárica en Bilwi, por lo que fue sacado del mar en una panga que lo llevó a Bilwi, luego fue trasladado a Leimus y después a Puerto Lempira, Honduras, donde abordó un avión que lo llevó a Awas, pero allí la suerte no estaba de su lado porque cuando tenía 30 minutos de estar en el interior de la cámara hiperbárica, ésta se dañó y la pieza para arreglarla llegó 30 días después, cuando ya no se podía hacer nada para recuperar al pescador.

Dice ser un padre muy responsable aunque para lograrlo tenga que salir a pedir en las gasolineras de la ciudad. Es padre de cuatro hijos, su esposa vive con él y juntos luchan por llevar una vida digna en medio de las necesidades.

En su lucha por superarse tuvo la promesa de una funcionaria municipal de que le pagaría sus estudios, ingresó al quinto año de secundaria, pero ahora debe un mil 300 córdobas, porque todo quedó en promesa.

“Estoy mal hermano, ahorita estoy mal, por eso yo salgo a pedir para cancelar una deuda de 1,300 córdobas en el colegio donde estudio quinto año”, se lamentó.

El doctor Manuel Salvador Salas, del hospital de Bilwi, comentó que lamentablemente más del 90 por ciento de los buzos afectados por la descompresión son llevados al Hospital Nuevo Amanecer Nancy Bach, de Bilwi; después de las 72 horas, cuando las posibilidades de recuperación se reducen.

El hospital de Bilwi es el único en Centroamérica que cuenta con esa cámara y el único que cuenta con personal con entrenamiento básico para ese tipo de atención.

Los síntomas que presenta el buzo cuando tiene descompresión son dolores en los músculos y articulaciones, manchas en la piel, parálisis de las piernas y dificultad para orinar, con dificultad respiratoria, convulsiones, entre otros.

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