No es difícil llegar a simpatizar con Derek Jeter. Aún sin conocer a las personas, él va y las saluda. Es amable y respetuoso. Un caballero. Valores admirables si se considera como el dinero ha ensanchado la distancia entre las personas.
Y como jugador, ha sido una maravilla. Sus 2,926 hits son la máxima cifra en la historia de los Yanquis y está al borde de convertirse en el primer bateador de 3 mil cohetazos con el uniforme a rayas. Sus instintos le llevaron a estar en el lugar impensable para hacer out a Jeremy Giambi en el home en el 2001. También lo vimos aterrizar entre el público tras una pelota hacia las tribunas, como lo hizo ante Boston en el 2004.
Más que eso, Jeter ha sido la cara de los Yanquis, y hasta del beisbol en general. Un excepcional jugador y, hasta donde se conoce, ejemplar ciudadano, factor invaluable en estos tiempos marcados por los escándalos de esteroides y comportamientos incorrectos. Es decir, sus contribuciones a los Yanquis en y fuera del campo han sido enormes. Eso no se discute.
Pero Jeter no es Babe Ruth, como lo quiere presentar su agente, Casey Close, en un afán de convencer a los Yanquis de mejorar la oferta de 45 millones de dólares por tres años que le han hecho. Ruth ha sido el jugador más importante que ha tenido el beisbol en su historia. Jeter, a pesar de todo, no es siquiera el mejor de su época. Ruth salvó el beisbol con sus jonrones tras la crisis de los Medias Negras en 1919.
A Jeter aún no lo hemos visto desempeñando un papel tan decisivo. Pero de acuerdo a reportes de diversas fuentes, desea un acuerdo por cuatro años y 70 millones, lo que le dejaría un promedio anual de 17.5 millones, tres millones más de los 14.5 que gana Albert Pujols, el mejor jugador de esta generación, o 5.9 millones más, de lo que gana Hanley Ramírez, el mejor short del momento.
“Su avaricia hace que los Yanquis aparezcan al lado más razonable de una discusión de dinero”, dice Wallace Matthews de ESPN. Los Yanquis dicen que Jeter está cobrando por lo que ha sido, y no por lo que es, pero que el pasado ya se pagó con 189 millones en 10 años de un contrato que acabó ahora.
Un salario de 15 millones al año es adecuado para alguien de 36 años, cuyas herramientas han disminuido y cuyas cifras sufrieron un colapso. De .334 en el 2009, Jeter bajó a .270 este año. Sus jonrones cayeron de 18 a 10, mientras bajaba su promedio sobre las bases de .406 a .340 y su slugging de .461 a .370.
Y aún cuando Jeter es algo más que estadísticas, la oferta de los Yanquis es apropiada.
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