SAN JOSE/AP
Jóvenes de diversas nacionalidades que llegan a Costa Rica en calidad de migrantes o refugiados promoverán un proyecto denominado «Lazos sin fronteras» para estrechar su relación con la población local.
«El proyecto es hecho por y para los jóvenes, es un diálogo entre refugiados, migrantes y costarricenses. Es un reto venir de otro país, sobre todo como joven», comentó el miércoles ante periodistas Jozef Merkx, representante para Costa Rica del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
La iniciativa es liderada por Acnur con el apoyo de entidades como la Organización Internacional para las Migraciones, la Dirección General de Migración y varias organizaciones privadas.
Los primeros encuentros iniciaron en julio de este año con la participación de más de 190 personas, en el marco del Año Internacional de la Juventud. En febrero del 2011 se efectuará la Conferencia de Juventud, actividad cumbre del programa.
«Es importante fortalecer la participación en ámbitos públicos y darles voz a los jóvenes para tomar decisiones políticas. No solo son el futuro, sino también el presente», agregó Merkx.
Datos oficiales indican que en Costa Rica habitan más de 320.000 migrantes, de los cuales casi la mitad son personas jóvenes entre 15 y 35 años. De estos, siete de cada 10 son nicaragüenses y la mayoría cuenta con nivel educativo de secundaria. La segunda nacionalidad en importancia es la colombiana.
No obstante, las cifras extraoficiales elevan la cantidad a casi un millón de personas, solo en el caso de los nicaragüenses.
Merkx subrayó que en los encuentros los muchachos encontraron retos para su integración como el acceso a un empleo digno, a salud y a documentación así como la lucha contra la xenofobia y discriminación.
El tema cobra relevancia en momentos que Costa Rica y Nicaragua se enfrentan en el plano diplomático por el reclamo que hacen ambos sobre un territorio en la frontera común. El gobierno costarricense presentó una demanda a su vecino ante la Corte Internacional de Justicia.
«Queremos mejorar las relaciones, los problemas entre los dos (Estados) sacan la xenofobia, pero también lo mejor de cada uno para solucionarlos», comentó durante la actividad la colegiala de origen nicaragüense Dayana Calderón, de 17 años.
Para Lucía Briceño, una refugiada colombiana de la misma edad y que vive hace dos años en Costa Rica, una de las barreras que enfrentan es establecer nuevas amistades debido a las diferencias en «el lenguaje y forma de expresarse».