Josh Hamilton, quien ha escrito una de las historias de superación personal más dramáticas de los últimos tiempos, alcanzó su mayor impacto ayer, cuando fue escogido el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.
Hamilton terminó convertido en el campeón de bateo de la Liga Americana con .359, disparó además 32 jonrones y empujó 100 carreras, mientras conducía a los Rangers de Texas a su primera Serie Mundial en sus 39 años de historia.
”Al inicio de la liga dije que cambiaba el título de Más Valioso por un viaje a los play offs. Gracias a Dios tuve ambas cosas”, dijo.
Hamilton se unió a Jeff Burroughs (1974), Juan González (1996 y 1998), Iván Rodríguez (1999) y Alex Rodríguez (2003) como Rangers MVP en la historia.
[/doap_box]
Seleccionado por los Rays de Tampa Bay en el draft de 1999, Hamilton batalló largamente con su adicción al alcohol y a las drogas. Fue ocho veces a la lista de inhabilitados por sus adicciones y no jugó del todo entre 2003 y 2005, los años más difíciles.
Sin embargo, después de probar que tenía pulso con los Rojos, los Rangers lo consiguieron vía canje y su punto culminante llegó ahora, cuando catalizó a los Rangers y los empujó a la postemporada por primera vez desde 1999.
Reducido a 133 juegos por lesiones en sus costillas, Hamilton tuvo tiempo de acumular un promedio que resultó inalcanzable para sus oponentes (.359), mientras lideraba la liga en slugging (.633), con 95 anotadas, más 40 dobles y 32 jonrones entre sus 186 hits.
Hamilton, quien además fue el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana ante los Yanquis, se adjudicó 22 de los 28 votos de primer lugar para un total de 358 puntos.
El venezolano Miguel Cabrea de los Tigres de Detroit fue el segundo con 262 puntos, mientras que Robinson Canó de los Yanquis terminaba tercera con 229 y José Bautista de Toronto, cuarto, con 159.
Tras varios años sumergido en el alcohol y las drogas, un premio de Más Valioso es una buena forma de volver a la luz.

Ver en la versión impresa las páginas: 1 B