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La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla dijo ayer que los nicaragüenses «pueden seguir viviendo y trabajando tranquilamente» en ese país e insistió «que no tiene aspiraciones sobre el río San Juan», el cual siempre ha dicho que es nicaragüense. La mandataria emitió tales declaraciones al dar la bienvenida a los obispos del istmo que asisten a la Asamblea Anual del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC) que se lleva a cabo esta semana en Alajuela.
«Quiero agradecer a los obispos nicaragüenses su visita», expresó Chinchilla, haciendo alusión a la delegación de clérigos encabezada por el Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, quien preside el SEDAC.
El Arzobispo de Managua agradeció el gesto de la presidenta Chinchilla al aceptar darles la bienvenida a todos los obispos centroamericanos y remarcó en la necesidad de «trabajar en la demarcación limítrofe, reavivando la comisión bipartita que hace algunos años existía entre Nicaragua y Costa Rica y quienes trabajaban en ese tema» y que Costa Rica unilateralmente suspendió.
«Costa Rica no tiene aspiraciones sobre el río San Juan, siempre hemos dicho que es nicaragüense», dijo Chinchilla respecto al conflicto que ha surgido a raiz de los trabajos de dragado en el río San Juan, y aseguró que los nicaragüenses «pueden seguir viviendo y trabajando tranquilamente en nuestro país».
Chinchilla también insistió que «Costa Rica considera que se puede poner fin a este conflicto con la negociación y el dialogo, despejando la zona (fronteriza) de militares».
La delegación de Nicaragua está compuesta además por monseñor Jorge Solórzano, Obispo de Granada y secretario del SEDAC; monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua, monseñor Sócrates René Sándigo, Obispo de Juigalpa; monseñor Pablo Smith, Obispo del Vicariato Apostólico de Bluefields; monseñor David Zywiec, Obispo Auxiliar del Vicariato Apostólico de Bluefields y monseñor Carlos Enrique Herrera, Obispo de Jinotega.