Por Josué Bravo
CORRESPONSAL / COSTA RICA
En una nota enviada al canciller costarricense René Castro, Nicaragua reiteró su disponibilidad para dialogar bilateralmente con Costa Rica pero sin condiciones, dado que este país exige el retiro de las tropas del Ejército de Nicaragua de Harbour Head para sentarse a conversar.
El documento distribuido a la prensa local y firmado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, dice que Managua reitera «su posición inalterable de hacer uso del diálogo fraterno e incondicional para discutir todos los puntos de la Agenda pendiente entre ambos países, de acuerdo a la calendarización establecida».
La nota verbal es en respuesta a la convocatoria lanzada ayer por la Cancillería costarricense VIII Reunión Binacional y que propuso celebrarla el 26 y 27 de noviembre de 2010.
Nicaragua rechaza la condición de que retire al Ejército de su propio territorio, pero está dispuesta al diálogo y demarcación de la frontera, aunque Costa Rica se mantiene firme en despejar de militares de Harbour Head de Nicaragua.
Los costarricenses empezaron a recordar las graves secuelas que hace dos semana dejó el temporal lluvioso, los problemas en la autopista al puerto de Caldera volvieron a relucir y el peligro latente del daño ambiental que provocaría la minería Crucitas sigue causando malestar entre los ciudadanos.
A mediada que bajan los decibeles sobre el conflicto con Nicaragua, la realidad costarricense vuelve a retomar la agenda de los medios de comunicación y hay quienes ven algunos intereses internos que se mueven alrededor del problema.
«Consideramos que la actual crisis fronteriza está siendo estimulada y exacerbada por ambos gobiernos con el fin de obtener réditos políticos internos», dice la organización costarricense llamada Comisión Nacional de Enlace, un organismo político del país.