LONDRES/AFP
Kate Middleton seguramente nunca imaginó que su flechazo de colegiala por el príncipe Guillermo podría hacerse un día realidad y está ahora a sólo meses de una boda de cuento de hadas que será seguida en el mundo entero.
Los dos jóvenes se conocieron cuando eran estudiantes universitarios en una pequeña ciudad escocesa y compartieron casa, antes de enamorarse y convertirse en una de las parejas que hacen correr más ríos de tinta.
El segundo en la línea de sucesión a la corona británica y la plebeya hija de un hoy acaudalado empresario, ambos de 28 años, mantuvieron un noviazgo con altibajos durante casi ocho años y soportaron enormes presiones.
Su relación sobrevivió a las tensiones de la posición del nieto de la reina Isabel II, y las tentaciones y tretas que acechaban a uno de los solteros más codiciados del mundo.
También superó separaciones temporales. La pareja se separó brevemente cuando su carrera militar llevó a Guillermo a vivir en austeros barracones —protagonizando publicitadas salidas con sus compañeros— mientras que los paparazzi seguían todos los movimientos de Kate.
La atención mediática que recibió hizo que muchos la compararan con la difunta madre de Guillermo, la princesa Diana, cuando se convirtió en prometida del príncipe Carlos en 1981.
Pero el anuncio de su compromiso significa seguramente que están dispuestos a enfrentar juntos un futuro que podría convertirles en rey y reina.
UNA HISTORIA DE AMOR
Middleton se enamoró platónicamente del príncipe cuando estaba todavía en el colegio, e incluso antes de conocerlo tenía un póster de él en su habitación.
Se conocieron en septiembre de 2001 en la universidad de San Andrews, donde ambos estudiaban Historia del Arte.
William tenía dificultades para adaptarse a la vida de estudiante, pero Kate aparentemente le convenció de que no abandonara y se pasara a Geografía.
Al año siguiente se instalaron en una casa con otros dos amigos.
Poco se sabe de la época que pasaron en St. Andrews porque el príncipe Carlos llegó a un acuerdo con la prensa para que respetaran la vida privada de Guillermo durante sus estudios.
- La bosa de Guillermos y Kate se anuncia ya como la boda del siglo,30 años después del espectacular enlace de Carlos y Diana en la Catedral de San Pablo de Londres en julio 1981,que fue seguida en directo por televisión por millones de teleespectadores de todo el mundo.
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Iba a comprar al supermercado, vestía pantalones vaqueros y jerseys agujereados y se reunía con amigos en torno a una cerveza.
Una vez pagó 200 libras (320 dólares, 235 euros) por asistir en primera fila a un desfile de modas benéfico organizado por estudiantes en el que Kate participó con un vestido de encaje negro transparente que dejaba ver su ropa interior.
Luego fueron fotografiados juntos durante unas vacaciones en la nieve y, tras su graduación en 2005, se marcharon de vacaciones a Kenia.
En lo que fue considerado como una prueba simbólica de su aceptación en círculos reales, Kate estuvo presente en la graduación de Guillermo como oficial del ejército en diciembre de 2006, a la que también acudió la reina.
El príncipe reanudó su formación militar en 2007, pero en ese momento pareció que peligraba el futuro de la relación.
En abril de ese año, Guillermo se dejó fotografiar con dos chicas con las que bailó durante una salida bien regada con otros soldados.
Poco tiempo después, los diarios informaron de la separación de la pareja.
Sin embargo, ambos se volvieron a acercar rápidamente y para final de año, el noviazgo volvía a ir viento en popa, provocando las especulaciones de que el anuncio del compromiso era sólo cuestión del tiempo.
Desde entonces, vivieron discretamente su relación, con la mira puesta en la carrera militar de Guillermo.
Consciente de sus escasas posibilidades de ir al frente, como hubiera sido su deseo, siguió una formación de piloto de helicópteros.
Desde que en septiembre se graduó como piloto de una unidad de búsqueda y rescate de la Royal Air Force (RAF), trabaja en una base en la isla de Anglesey, en el noroeste de Gales.
Tras la fastuosa boda que les espera el año que viene —la más importante en Gran Bretaña desde que Carlos y Diana se casaron en 1981— la pareja se instalará en Gales, donde Guillermo seguirá ejerciendo su profesión.
Pero aunque el entorno rural de su nueva casa, lejos de los palacios y de la atención mediática, puede convenirles en un primer momento, es poco probable que la joven pareja pueda disfrutar de una vida tranquila durante mucho tiempo.
EL ANILLO DE DIANA
La prometida del príncipe Guillermo, Kate Middleton, consideró este martes un “enorme reto” entrar a formar parte de la familia real, en la primera comparecencia de la pareja ante la prensa en Londres, tras el anuncio de que se casarán el próximo año.
“Es un reto enorme pero con un poco de suerte haré progresos, y Guillermo es un gran profesor o sea que espero que me pueda ayudar a lo largo del camino”, reconoció la joven al posar ante las cámaras en el Palacio de Saint James.
Kate, quien lucía un vestido de satén de color azul, a juego con el anillo de compromiso que previamente tuvo la difunta princesa Diana, madre del novio, dijo también que el príncipe le había propuesto matrimonio durante unas “maravillosas vacaciones” en Kenia en octubre pasado.
El príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión de la corona británica, describió el anillo como “muy especial” para él.
“Es mi manera de asegurarme que mi madre no se perdiera la emoción del día de hoy y el hecho que vamos a pasar el resto de nuestras vidas juntos”, agregó.
La pareja, que posó sonriente para los fotógrafos durante varios minutos, contraerá matrimonio en la primavera o el verano boreal de 2011.
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