Una dieta balanceada y baja en grasas y una rutina diaria de ejercicios son la mejor medicina preventiva para evitar la diabetes. Norma Ponce (en la foto) brindó testimonio de su sufrimiento. LA PRENSA/ G. FLORES

Culmina semana de la diabetes

Doña Norma Ponce no puede caminar. Sin embargo, se valió de una silla de ruedas y se unió a las cerca de 500 personas que ayer realizaron una marcha con la que culminaron una semana de actividades en conmemoración del Día Mundial de la Diabetes.

Doña Norma Ponce no puede caminar. Sin embargo, se valió de una silla de ruedas y se unió a las cerca de 500 personas que ayer realizaron una marcha con la que culminaron una semana de actividades en conmemoración del Día Mundial de la Diabetes.

Doña Norma avanza lentamente y se protege del sol con una bata blanca que colocó en su cabeza. Es la única en la marcha que no camina, pues hace algunos años le amputaron la pierna derecha y, según cuenta, también puede perder la otra pierna.

“Primero me quitaron todos los dedos de los pies y luego la pierna, ahora me van a amputar ésta (la pierna izquierda), la nalga también me la amputaron porque se me pudrió donde me inyectaba”, expresó Ponce.

Para ella es fundamental que la juventud se preocupe por no engordar, pues considera que la comida llena de grasa y las gaseosas propician la enfermedad.

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  • En Nicaragua las celebraciones por el Día Mundial de la Diabetes se extendieron por una semana, en la que la actividad central fue la toma de muestras de sangre en varios hospitales de la capital.
También se realizó un foro dirigido a todo el personal que labora con los niños diabéticos como enfermeras, psicólogos y trabajadores sociales.

Un congreso estuvo dirigido a los médicos de todo el país enfocado en los síntomas de alerta del paciente para que puedan diagnosticarlo a tiempo y puedan recibir el tratamiento de manera oportuna.

Durante la toma de muestras masiva que se realizó en Multi Centro Las Américas, se tomaron más de 600 muestras. Aurita Cuadra, presidenta de la Asociación de Padres de Niños Diabéticos, dijo que detectaron nuevos casos positivos, pero no una cantidad enorme.

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“Que la juventud se cuide, que no hagan lo que hice yo”, señaló esta mujer que tiene ya 24 años de padecer de diabetes y que mensualmente debe invertir cerca de 2,500 córdobas en el tratamiento y la insulina, pues en el centro de salud de Altagracia sólo le recetan Ibuprofeno.

DIABÉTICOS UNIDOS

A la marcha en la que participó Norma Ponce también se unieron miembros de la Asociación de Padres de Niños y Jóvenes Diabéticos de Nicaragua, miembros del Club de Diabéticos del Hospital Roberto Calderón, además de personal de los diferentes centros asistenciales.

Según Aurita Cuadra, presidenta de la Asociación de Padres de Niños Diabéticos, la celebración de este día los compromete a sensibilizar un poco a la población nicaragüense para que tengan cuidado con la comida y modifiquen sus estilos de vida.

“Una alta población en Nicaragua es población diabética. Ésta es una enfermedad muy dura, muy cruel, que no respeta a nadie. Entonces nosotros estamos haciendo esta marcha para hacer presencia a nivel nacional”, señaló Cuadra.

Según datos del Sistema Local de Atención Integral en Salud, a nivel del departamento de Managua se registran al año entre 20 mil y 25 mil consultas médicas por enfermedades ligadas a la diabetes.

ALTA PREVALENCIA

Por otro lado, a nivel nacional la prevalencia de personas que se han visto afectadas por la diabetes alcanza entre el siete y el nueve por ciento de la población.

Rosario Báez es una de las nicaragüenses que padece la enfermedad. La diabetes le fue diagnosticada desde hace 16 años y tiene cerca de un año de ser insulino-dependiente.

Hasta el momento la enfermedad le ha provocado una neuropatía diabética; aunque también indica que desde que se inyecta insulina está comenzando a perder la vista.

LA DIETA PROBLEMÁTICA

Báez pertenece al Club de Diabéticos del Hospital Roberto Calderón, donde además se realiza sus chequeos médicos y le dan el medicamento; si no, acude al centro de salud Edgard Lang donde se da el seguimiento.

Para ella el mayor problema ha sido la comida, pues ha tenido que dejar de consumir algunos alimentos porque le hacen daño.

“Tenemos que dejar de comer de todo, porque todo nos hace daño; es una enfermedad muy cara que no la escogimos nosotros, sino que ella nos escoge a nosotros”, indicó Báez.

Rosa López está en la misma situación. Ella no sabe con claridad cuánto tiempo lleva sufriendo con esa enfermedad, pero se siente aliviada porque aún no le toca inyectarse insulina, aunque sí le ha tocado reprimir ciertos gustos en las comidas.

“Al menos en el centro de salud me dan los medicamentos, me los dan desde hace cinco años. Antes me los compraba por mi cuenta, pero es bastante costoso”, manifestó López.

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