José Bernard Pallais Arana

La defensa de la soberanía

El diferendo surgido con Costa Rica a raíz del dragado del río San Juan de Nicaragua ha demostrado una vez más el fervor nacionalista de nuestro pueblo. Todos sin excepción, sociedad civil, empresa privada, asociaciones gremiales, partidos políticos y pueblo en general han manifestado su repudio a las pretensiones del gobierno de la presidenta Chinchilla. Al respecto deseo recordar al gobierno costarricense, que hace escasamente un año la Corte Internacional de Justicia reafirmó los derechos de Nicaragua sobre nuestro río, ratificando además en esa sentencia lo establecido en el tratado Jerez-Cañas y en los Laudos Cleveland y Alexander.

En ese sentido creo que los nicaragüenses podemos estar tranquilos, ya que nuestros derechos y sumo imperio sobre el río San Juan están plenamente establecidos y claramente reconocidos por el derecho internacional. Junto con prestigiosos juristas considero que estando delimitada y amojonada nuestra frontera sur, no existe controversia o litis que debamos someter ante el Tribunal de La Haya, correspondiendo únicamente en las actuales circunstancias activar el diálogo binacional reuniendo a la comisión de ambos países para continuar el proceso de densificación de mojones iniciado hace varios años.

El consenso generado en la defensa de nuestra soberanía territorial me ha hecho recordar los tres elementos de la organización de un Estado moderno: la Población, el Territorio y la Soberanía o Poder. Los nicaragüense que hemos adoptado una constitución democrática establecimos en nuestro artículo 2 constitucional que “la soberanía nacional reside en el pueblo…” y que “…el poder político lo ejerce el pueblo por medio de sus representantes libremente elegidos…” Los nicaragüenses somos ciudadanos y no súbditos, somos sujetos de la actividad del Estado y no objetos del ejercicio del poder. Si la soberanía es un atributo esencial del poder político y para otros la manifestación que distingue y caracteriza al poder del Estado y somos los ciudadanos los soberanos o detentores del poder político y los funcionarios públicos los servidores de ese poder, debemos preguntarnos: ¿Por qué no defendemos con igual energía, ahínco, firmeza y en unidad nuestra propia soberanía ciudadana? ¿Por qué descuidamos los otros dos elementos del Estado negándonos a nosotros mismos, la población, el libre ejercicio de nuestro poder?

Daniel Ortega con sus reiteradas violaciones a la Constitución, su desprecio al Estado de Derecho, al impedirnos elegir a nuestras autoridades mediante procesos electorales legítimos, e imposibilitar nuestro derecho a escoger y a gobernarnos ha agredido nuestra soberanía de igual forma que lo pretenden hacer los costarricenses al intentar apoderarse de una porción de nuestro territorio y querer afectar nuestro derecho de restablecer la navegación de nuestro río.

Si en el San Juan de Nicaragua confluyen nuestros sentimientos soberanos, esas mismas aguas deben refrescar nuestro ser nacional permitiéndonos tomar conciencia de nuestra soberanía popular, víctima del agresor interno, respondiéndole a éste de igual forma a como reaccionamos frente al agresor externo.

El Principio de la Indivisibilidad del Estado es preciso considerarlo o atribuirlo a los pobladores de ese Estado, la soberanía como parte esencial de los Estados no puede ser considerada para un elemento en detrimento o disminución de los otros elementos que lo integran, el solo territorio no es suficiente, ni nos complace ni nos enorgullece si no podemos decidir nuestra forma de gobierno, si se nos impide diseñar nuestro futuro, si nos niega nuestra facultad de gobernarnos por nosotros mismos, si no nos defendemos de quien pretende erigirse en soberano absoluto y nos desconoce como dueños de este bello país. Territorio y soberanía solo se entienden, se justifican y se realizan en manos de la población. El poder político solo existe en la voluntad popular, existe quien manda porque el pueblo lo manda y dentro del pueblo manda la mayoría libremente expresada.

Sanjuanizando los anteriores pensamientos es preciso llamar la atención de todos aquellos nicaragüenses que nos hemos sentido ofendidos con las ilegítimas pretensiones del gobierno costarricense, para que una vez superado este incidente continuemos unidos llenos de ese fervor patriótico y lo convirtamos en una férrea defensa de nuestros valores democráticos; comprometiéndonos a evitar mayores violaciones a nuestra Constitución, a nuestro derecho soberano de seguir viviendo bajo un sistema republicano y representativo, en donde nuestro voto cuente y en donde todos seamos iguales ante la ley. La defensa monolítica mostrada por todos los sectores de nuestra sociedad, nos comprueba que la lucha es posible. Para lograrlo recordemos aquel clamor de nuestro poeta Rubén Darío y unamos todos esos vigores dispersos.

COMENTARIOS

  1. Juan Lopez
    Hace 16 años

    Daniel a tirado una cortina de humo para que olvidemos el atraco a la democracia y a todo lo que ocurre en el territorio nicaragüense, es un gobierno dictatorial y corrupto.

  2. Luis Pérez
    Hace 16 años

    Felicito al escritor, es el único Diputado que advierte qué esta pasando, no actúa como …respaldando a Ortega para que este se burle de los nicaraguenses. Ojalá despierten los demás!.

  3. Alex
    Hace 16 años

    Uno seria muy ingenuo en pensar que Ortega haga esto con toda la indignidad que parece. Todo esto es una tremenda actuacion para distraer la verdadera razon – la cual son las elecciones nacionales. Creando esta tremenda distraccion crea un nacionalismo en contra de costa rica y no contra ortega.

  4. Guillermo Miranda
    Hace 16 años

    Este articulo del Dr Jose Pallais me parece todo un tratado de nicaraguanidad, si todos los verdaderos nicaraguenses lo leyesen, se darian cuenta que al peor usurpador de nuestra soberania lo tenemos dentro de nuestras fronteras y lo que es peor gobernandonos (desgobernandonos) pisoteando nuestra soberania popular. Como bien dice este articulo, solo nosotros podemos hacer algo por nosotros mismos para devolverle la soberania perdida al pueblo.

  5. Centroamerica Luz de Esperanza
    Hace 16 años

    Excelente articulo.

  6. Juan Lopez
    Hace 16 años

    Daniel a tirado una cortina de humo para que olvidemos el atraco a la democracia y a todo lo que ocurre en el territorio nicaragüense, es un gobierno dictatorial y corrupto.

  7. Jaime Arias
    Hace 16 años

    Como costarricense me parece muy acertada la disertaciòn, sin embargo debo dejarle claro al pueblo nicaraguense que es MENTIRA, los costarricenses sabemos que el Rìo San Juan es y sera DE LOS NICARAGUENSES, y si vemos los mapas oficiales de ambos paises esa «isla» aparece como de Costa Rica, creo la verdad es una costina de humo de Ortega para reelegirse otra vez, violentando la misma Constituciòn nicaraguense.

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