Vicente Maltéz M.
Nicaragua junto a más de 160 países celebra cada 14 de noviembre el Día Mundial de la Diabetes que este año levanta el lema “Tomemos el control de la diabetes ¡ya!” a fin de promover acciones concretas a favor de quienes padecen esta incurable e incapacitante enfermedad.
Bajo el concepto de diabetes mellitus se entienden un grupo de trastornos metabólicos que tienen en común la elevación del azúcar en la sangre, favorecidos por herencia y factores ambientales que conducen a una falta de producción o deficiente trabajo de la insulina. Es una enfermedad que incapacita por producir complicaciones como ceguera, daño renal, amputaciones de miembros inferiores y elevada muerte por causas cardiovasculares (infartos, derrames, insuficiencia cardíaca).
En los últimos veinte años la diabetes se ha propagado de forma impresionante, para el año 2030 habrá más de 360 millones de enfermos. A más edad mayor incidencia diabética, por ejemplo en Estados Unidos hay 9.6 diabéticos por cada cien personas y en la tercera edad se detecta hasta un 20.9 por ciento de afectados.
En Nicaragua la diabetes es un problema de salud pública y recientes estudios estiman que hay más de un millón de personas diabéticas y pre-diabéticas.
Si uno de los padres padece esta dolencia los hijos tienen una probabilidad de un 50 por ciento de resultar afectados, porcentaje que es mayor si existen más familiares de primer grado con diabetes. De ahí que se insista en que este tipo de personas de riesgo superen la obesidad, falta de ejercicio y controlen los niveles de azúcar en la sangre.
La importancia de realizarse un examen de azúcar (glicemia) en la sangre es que sirve para detectar nuevos pacientes que siendo diabéticos no registran síntomas, incluso a pesar de que el trastorno haya aparecido diez años antes. Un 50 por ciento de los enfermos conoce su condición azucarada cuando le informan que tiene una complicación crónica diabética.
Por ello es recomendable “pesquisaje” o búsqueda de nuevos diabéticos o diabéticas por medio de glicemias en ayunas a mayores de 45 años, hijos o hermanos de diabéticos, cuando hay obesidad o sobrepeso y una historia de inactividad física habitual.
Condiciones como el haber nacido “muy gordo” (más de 8.8 libras), presión alta, grasas sanguíneas elevadas, enfermedad de los vasos sanguíneos, Acantosis nigricans (manchas negras en la piel) o mujeres con ovarios poliquísticos favorecen la aparición de la diabetes tipo 2 que son más del 80 por ciento de los casos.
Antes de que aparezca diabetes existe un período de años en que se metaboliza o “quema” de forma deficiente el azúcar de la sangre y no hay síntomas, es el período de intolerancia a los hidratos de carbono o “prediabético”. En este grupo de fuertes candidatos a padecer la enfermedad se puede impedir o retrasar la enfermedad siguiendo la experiencia del programa de prevención de la diabetes (DPP) de Estados Unidos.
El DPP aplicando prevención primaria demostró que con dieta, ejercicio de por lo menos 30 minutos cinco veces a la semana y el uso de metformina se retrasó la aparición de la diabetes en un 58 por ciento de los casos, independientemente de la edad, sexo o grupo étnico.
En todo paciente diabético los médicos internistas insistimos en la necesidad de realizar prevención secundaria de las graves complicaciones crónicas de la enfermedad por medio de la dieta, ejercicio regular y medicamentos con el objetivo de mantener el control glicémico en 140 miligramos por ciento y ausencias de síntomas de descontrol. Apoyemos a nuestros diabéticos y diabéticas y colaboremos en controlar la diabetes. ¡Ya!
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A