El baile de los millones

La semana pasada la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) anunció que emitirá 600 mil millones de dólares adicionales en 2011, para comprar deudas del gobierno americano en un intento de revertir la tendencia a la desaceleración económica de ese país.

La semana pasada la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) anunció que emitirá 600 mil millones de dólares adicionales en 2011, para comprar deudas del gobierno americano en un intento de revertir la tendencia a la desaceleración económica de ese país.

La decisión despertó opiniones encontradas. El presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher, se mostró contrario a la medida. En su opinión, más compras de activos no solucionarán los problemas de la economía estadounidense.

Fisher considera que la medida perjudica a los pequeños ahorristas, favorece a los grandes especuladores (elevando el precio de las materias primas) y da la percepción de que la FED está intentando monetizar su deuda.

¿Por qué debería preocuparnos esta situación? El problema de fondo está en que esa emisión de dinero, igual que las anteriores para rescatar la economía, no estaban respaldadas por un incremento en la producción y, como sucedió antes, nada garantiza que “ésta será la última”.

La historia nos ha enseñado, una y otra vez, que este tipo de medidas casi siempre termina “evaporando el valor del dinero”. Con cada nueva emisión, se requerirán más dólares para comprar la misma cantidad de bienes. Es como un “impuesto invisible”.

El perjuicio no será solamente para las personas que ahorran en dólares. Al emitir Estados Unidos más dinero, devaluando su moneda, fuerza a los otros países a hacer lo mismo para evitar perjudicar sus propias exportaciones y empleo. Al final, el valor de las monedas de todos los países terminará disminuyendo.

Países como Nicaragua, que tienen un tipo de cambio relativamente fijo con relación al dólar, serán inmediatamente afectados en caso de pérdida del valor de esa divisa.

Las tasas de interés que ganan nuestros ahorros, cuando se mantienen inmovilizados en una cuenta de ahorro o depósito a plazo, no nos cubren de la pérdida del valor por la inflación; o sea que al final de cada año compramos cada vez menos bienes con el ahorro.

Las perspectivas son preocupantes para todos, pero más para las personas que se acercan a la edad de retiro o viven de sus ahorros. ¿Qué alternativas quedan? Probablemente lo más simple sea comprar bienes reales, que no pierdan valor con la inflación, como inmuebles, metales preciosos como el oro o la plata (inclusive joyas), poner un negocio, entre otros. Utilice la deuda a su favor, pero asegúrese de que puede pagarla.

La precaria situación de la economía mundial también nos obliga a ser más creativos y menos complacientes con nosotros mismos. No basta con trabajar duro por dinero; debe hacer que su dinero “trabaje duro para usted”.

Haga números, evalúe hoy qué rendimiento le da su dinero, dividiendo la ganancia que obtiene entre la inversión de dinero que realiza o piensa realizar; compárela con la inflación.

Plantéese metas de inversión. Cuánto quiere invertir y qué rendimiento espera obtener de su dinero. Tenga su meta en un lugar visible y trabaje un poco cada día para llegar a ella.

Como dijo Albert Einstein, el mayor error consiste en seguir haciendo lo mismo y esperar obtener resultados diferentes. La vida no te está esperando, te está sucediendo.

El autor es director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.

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