Esta vez yo no diré nada. Les traigo una colaboración muy buena de doña Hercilia Díaz Núñez, una profesora, defensora de nuestro idioma, que nos cede gentilmente sus aportes.
Dice doña Hercilia en su mensaje: “Muy respetada Prof. Izquierdo: Varias veces le he enviado vía “chat” algunos aportes, pretendiendo apoyar su genial labor de rescate del vocabulario y ortográfico, tan necesario para que nuestra juventud principalmente utilice mejor la riquísima Lengua Española.
Ya estoy en proceso de jubilación y un poco retirada del quehacer en aulas, pero sigo siendo curiosa investigadora, asidua lectora de su columna y muy interesada en brindar humildemente lo que pueda a quienes me consultan.
Me encantaría recibir respuesta suya, valorando lo que le adjunto. Dios bendiga su quehacer educativo, dándole salud y paciencia suficientes para seguir ayudándonos”.
Quiero agradecer a doña Hercilia su mensaje y además sus aportes para enseñar ciertos contenidos ortográficos, los cuales les mostraré a continuación, aunque editado por razones de espacio.
Así que hoy Hablemos del Idioma está a cargo de ella, que expone lo siguiente: ¿Cómo apoyarnos metodológicamente para ayudar al estudiantado, a superar los problemas con las sílabas?
Recordar que la sílaba es una unidad fonética, es decir, que estará más relacionada con el oído que con la misma escritura.
Para que un grupo de letras sea sílaba, requiere de una o varias vocales que pueden fundirse en una sílaba o coincidir en dos sílabas.
Por eso hay diptongos, triptongos e hiatos, según se fundan (o solidifiquen) en la sílaba, una vocal cerrada con otra o con una abierta, o se encuentren vecinas dos abiertas en dos sílabas
El diptongo será inseparable y en el hiato literal cada vocal abierta será una sílaba distinta, separables.
Facilita mucho usar los dedos de las manos en un juego: hacer coincidir una vocal, en orden fonético (i e a o u) en cada dedo, ayudará para comprobar que en el pulgar y meñique, siempre quedarán las vocales cerradas (o débiles) y en el índice, medio y anular, estarán las abiertas (o fuertes).
También usando las manos, nos podemos apoyar en la izquierda para la clasificación según la cantidad de sílabas así:
Dividir la palabra en sílabas (de 2 a más) y contarlas, para saber cuántos dedos vamos a utilizar.
Viéndose la palma de la mano “acomodarse” en cada dedo una sílaba, haciendo que la última siempre coincida con el dedo meñique.
Pronunciar la palabra, silabeándola, hasta percibir la sílaba tónica, y el dedo en que se escuchó.
Si la sílaba tónica “queda” en el meñique, la palabra será aguda, y llevará tilde cuando termine en n-s o vocal. Si “cae” en el anular será grave y no lleva tilde, cuando termine en n-s o vocal. Apréndase bien una y la otra será lo contrario. Si la sílaba tónica se ubica en el dedo medio, será esdrújula y se acentúa siempre.
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