Por Anne Pérez Rivera
Un ambiente muy similar al que se vive en los mercados de la capital se apoderó hoy de los cementerios de Managua, donde miles de personas llegaron de todas partes de la ciudad y resto del país para visitar las sepulturas de sus deudos a lo largo del Día de los Difuntos, que fue feriado para el Estado.
Como ya es tradición las ventas de comida, ropa de todo estilo y el ofrecimiento de los «limpiadores» privados no faltaron.
«Es que hoy podemos sacar un dinerito extra», comentó Martiza Martínez, quien ayer ofrecía a todo pulmón las bolsitas de «nieve» de poroplás (poliestireno) a un córdoba, en el Cementerio General situado al noreste de la capital.
Mientras los comerciantes pensaban en dinero, otros como Dalila Espinoza, quien ayer visitó el lugar donde yace el cuerpo de su madre en el Cementerio Oriental, la fecha es propicia «para recordar con más fuerza a nuestros seres queridos».
La celebración del Día de los Difuntos es una costumbre de origen prehispánico que se celebra desde hace varios cientos de años. No obstante, a juicio del Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes, la fecha debe ser una conmemoración de la vida.
«En un día como hoy tenemos que dar testimonio de que Cristo está vivo. Que todo aquél que cree en Cristo tendrá vida y vida en abundancia», dijo Brenes, luego de oficiar hoy la homilía en el Cementerio Oriental.
En ese camposanto, hay 37 mil personas sepultadas y aunque aun tiene algunos lotes desocupados en sus 16 manzanas, todos ya tienen propietarios. Bastante más extenso y más antiguo, el Cementerio General también fue clausurado por las autoridades debido a falta de espacio para nuevas tumbas, sin embargo, los muertos siguen llegando a este lugar a criptas familiares.
En Managua, hasta la fecha, sólo el Cementerio Milagro de Dios, situado en un barrio marginal del mismo nombre al sur de la ciudad, tiene lotes disponibles para nuevos difuntos.