Las elecciones de mitaca en Estados Unidos de América se convierten en un referéndum de la faena presidencial. En 1982 el republicano Ronald W. Reagan perdió numerosos curules en el congreso, igual le ocurrió al demócrata Bill Clinton en 1994. En una conferencia de prensa indagaron si su administración era aún relevante. A pesar de esas frustraciones, los expresidentes se impusieron cómodamente en sus respectivas reelecciones por márgenes substanciales.
¿Que posibilidad tiene el presidente Barack Obama, este próximo 2 de noviembre? Analizando su victoria del 2008, ésta se fundaba en el “cambio” para lograr acuerdos legislativos y alcanzar estabilidad económica y empleos. Gracias a su juventud, retórica y su popular frase: ¡Yes we can! (Si podemos) pudo trasladar el mensaje de recuperación y esperanza a millares de votantes moderados, liberales e independientes, pero al llegar a la oficina oval, rápidamente entendió que una cosa era con guitarra y otra con violín. ¡Así de sencillo!
Por supuesto, nada en política está escrito, pero el panorama de Obama y los postulantes demócratas fulgura como el del título de la famosa novela inglesa “Cumbres borrascosas”, y puede estar en los zapatos de Reagan y Clinton y gobernar los inmediatos dos años con una fuerte oposición legislativa, en ambas Cámaras, a pesar que en los sondeos nacionales los congresistas obtienen un escalofriante 73 por ciento de opinión desfavorable por su gestión y los electores aparentemente desean enviar otro clarísimo mensaje a Washington. Otros informes revelan que en una votación genérica el 49 por ciento proporcionaría su voto al republicano y el 42 por ciento al demócrata. El 49 por ciento desaprueba la gestión administrativa de Obama y el 62 por ciento considera que el país va por el camino incorrecto. Con estos truenos quien duerme.
La actual composición política en el Capitolio Federal en Washington, DC, los demócratas son mayoría en ambas Cámaras. En la Alta de un total de 100 Senadores, hay 59 demócratas (D) y 41 republicanos (R). En la Cámara Baja, de 435 Representantes, 257 (D), 178 (R). Los 50 Gobernadores Estatales son 26 (D) y 24 (R). Si hoy fueran las elecciones, el average de todas las investigaciones nacionales, dan superioridad a los republicanos en 223 distritos, 5 curules más de los 218 necesarios para obtener mayoría y 179 a los demócratas. Hay 33 escaños competitivos, pero los republicanos pueden acrecentarla, pues estos guarismos varían diariamente. En el Senado aunque solamente van a elección una tercera parte, las pesquisas proporcionan 48 estados a los demócratas y 44 a los republicanos, con 8 curules reñidos, entre ellos, en Nevada, donde su actual líder Harry Reid se encuentra perdiendo dentro del margen de error, ante su oponente republicana Sharon Angle, 46.7 por ciento vs. 45.7 por ciento. En California, Colorado, Illinois, Nevada, Washington y Virginia Occidental, actualmente en manos demócratas, cualquier desliz le costaría al partido del burrito perder igualmente la mayoría en el Senado. En el contexto de los gobiernos estatales, se considera que el partido del elefante conquistará al menos 27 gobernaciones, con 9 estados estrechamente contendidos, sobre todo en Ohio, donde el titular Ted Strikland (D) se enfrenta al representante John Kasich (R), superándole por 2.7 por ciento.
Finalmente, lo que podemos razonar en todas las investigaciones es que los electores republicanos y los más conservadores están alborotados y en varios distritos específicos lo manifestaron seleccionando en Primarias a candidatos del movimiento “Tea Party” (Partido del Té), apoyados por la gobernadora Sarah Palín y el senador John McCain. Los moderados y liberales se hallan desilusionados, aunque en estas últimas semanas han mostrado movimiento promocionando sus campañas políticas, en ciudades claves, con la presencia de su estrella Bill Clinton, el vicepresidente Joe Biden, el presidente Obama y la primera dama Michelle. Los republicanos muestran fachada, pero precisan para asegurar su triunfo obtener el respaldo masivo de votantes conservadores e independientes —35 por ciento del total— que son claramente los electores más entusiastas y con su participación serán el factor numérico para elegir a los próximos líderes en ambas Cámaras y si tendremos o no, el anunciado “Timonazo en Washington”.
Los republicanos precisan, para asegurar su triunfo en las elecciones del próximo martes, obtener el respaldo masivo de los votantes conservadores e independientes que son el factor numérico para decidir si habrá o no, el anunciado “Timonazo en Washington”.
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