El acorde de un teclado suena a la par de un saxofón, creando melodías acompañadas con el escurridizo sonido de un contrabajo y la presente batalla de la batería, el resultado no puede ser mejor: ¡Jazz!
Se trata de un grupo de amigos, todos extranjeros residentes en Nicaragua, en principio por razones de trabajo, pero como le pasa a casi todos los cheles, encuentran más de una razón para quedarse.
Carlos Powell toca el saxofón, es argentino y reside en Nicaragua desde 1987, aquí ha formado su familia.
Una linda sonrisa no es suficiente para describir de primera impresión a Sigrid Meijer, pues su voz enamora, conquista, despierta y encanta a quien la escucha. Vino desde Holanda y es voz principal del grupo.
Fernando Jambrina es de la madre patria, España, y sus dedos desnudan el contrabajo, verlo da la impresión que es fácil tocar este instrumento.
Rick van Der Kamp también es holandés y las cálidas notas del teclado son su responsabilidad.
El más nuevo del grupo y el que menos habla es Dave Keegan, nacido en Boston, Estados Unidos, y es quien alimenta las notas con su batería.
Hoy se hacen llamar Vino Tinto Jazz Project , un grupo que nació como resultado de innumerables noches de copas de buen vino acompañadas de melodiosas notas de jazz.
“Empezamos sin la idea de formalizar un grupo, sólo nos juntábamos algunas noches, abríamos una botella de vino tinto y agarrábamos nuestros instrumentos y así tocábamos jazz”, cuenta Fernando, al compás de la sonrisa de sus compañeros, de aquellas que sólo las provocan los buenos recuerdos.
Fue así como la suma de las noches formaron quizá sin que se dieran cuenta su grupo de jazz.
POR AMOR
Tocar por placer es su mayor pasión, sin remordimientos de que el salón no esté lleno, pues aseguran que en ningún momento ha sido la meta volverse famosos.
Y es que todos trabajan para organismos de cooperación, a excepción de Carlos, quien es traductor, intérprete y empresario, así que el tiempo con el que cuentan para disfrutar de la magia del jazz tienen que gozarlo como si fuese el último, al menos en Nicaragua, porque la dinámica de sus trabajos los puede obligar a viajar o mudarse de ciudad, país o continente de un día para otro.
De ellos sólo Carlos y Sigrid ya habían tocado en otro grupo de jazz, sin embargo al igual que sus compañeros no se sienten profesionales, aunque lo hagan como los mejores.
“Los profesionales viven de la música y de sus presentaciones, nosotros lo hacemos sin esperar cobrar por ello”, acuerda Sigrid, frente a sus compañeros que asienten con la cabeza.
BUENA COSECHA
Dos años después de esas charlas nocturnas entre vino y jazz, se decidieron dejar algo para el recuerdo y así produjeron First Harvest , o primera cosecha en español.
Se trata del disco que como grupo amante del jazz quiere mostrar a quienes gustan de este ritmo, una opción de temas inolvidables de este género.
“Aquí recuperamos temas clásicos de jazz, con nuestros toques como grupo, quizá descubran rastros de pop jazz”, comenta Carlos.
Es un repertorio de once temas que pasean por bossa nova, twist y blues y que hacen honor a Mike Batt, Miles Davis, Keenny Dorham, entre otros grandes del jazz. First Harvest se lanzará oficialmente la noche del sábado 30 de octubre en Fandango, ubicado en planes de Altamira, de la pastelería Sampson, media cuadra al sur.
Aquí un pequeño escenario espera para la primera presentación oficial de estos cinco músicos que han apostado a las melodías del jazz para conquistar corazones nicaragüenses.
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