El doctor Luis H. Debayle nace en León el 26 de octubre de 1865, estudió medicina en la universidad de París, falleció en 1938, sus restos reposan con su hija Margarita Debayle, Musa de Darío, en la Catedral de León, con su entrañable amigo Rubén Darío y otras grandes personalidades.
Puede afirmarse que tanto a Debayle como a Darío no se les puede comprender, si no se les enmarca dentro del liberalismo de Zelaya, del que fueron sus representantes genuinos Mariano Fiallos Gil, exégeta de la cultura nacional, diría: “Éste fue un período sin paralelos, en la que cada cual sobresalía en la importante tarea de pensar y del sentir y del oficio de divulgarlo por todas partes”; Fiallos especifica que “ese período o ciclo tuvo escenario en las dos últimas décadas del siglo XIX y la primera del XX, siendo su centro irradiador: León, entonces alerta a las cosas nuevas, y a las aventuras del espíritu”.
El doctor Debayle fue el tercer médico en graduarse en Francia. Antes lo habrían hecho el doctor Ignacio Vado y el doctor Roberto Sacasa, en 1867, su futuro suegro, y último presidente de los “30 años conservadores” (1889-1893).
Su internado y prácticas quirúrgicas las realizó en el hoy Hospital Pitié Salpêtrière, y en el hoy Instituto Pasteur; en aquella época: “clínicas de grandes científicos”, tales como: Charcot, Trousseau, Freud, etc. Fue aventajado alumno de Pasteur, quien lo introdujo en el mundo de la microbiología, en esa época, el hoy Instituto Pasteur, rue de Lille.
A su regreso a León introduce la asepsia y la antisepsia en cirugía, así como la anestesia peridural, y Nicaragua entra al mundo de “las grandes cirugías de la época”, tales como fracturas expuestas, laparotomía abdominal, etc.
Debayle se proyecta de inmediato a nivel centroamericano en varias direcciones: funda el Hospital San Vicente de León, su propia casa de salud, la primera revista médica y participa como docente en congresos panamericanos e internacionales, volviéndose de esta manera en el único centroamericano, hasta hoy, en pertenecer a la Academia Francesa de Medicina.
Cabe destacar que Debayle fue el médico de Darío, ya enfermo en Nicaragua, con su pupilo, el doctor Escolástico Lara, quienes al fallecer, trepanaron su cerebro, del cual sólo hay hipótesis del lugar donde se encuentra.
Ese florecimiento de las artes y del pensamiento y la ciencia, en el lapso descrito por Fiallos Gil, hubo un ambiente forjado de tertulias, veladas líricas, temporadas teatrales, salones de pintura, revistas, librerías; en ese espíritu de Atenas participaban todos los estratos sociales, ricos y pobres, brillantes y mediocres, inigualable en la historia de Nicaragua.
Podemos citar dos volúmenes que recogen a los ilustres y venerables de la época: “Al correr de la vida” (1935); “Ritmo y alma” (1933); Debayle improvisó con Darío Octosílabos en la isla de el Cardón en 1908.
El periódico El Católico recoge el pensamiento de Debayle, con sus axiomas y aforismos médicos, entre tantas revistas más.
Es en su prosa de genealogía francesa y exactitud cartesianas donde realizó su mayor contribución intelectual.
Debayle fue nieto de inmigrantes franceses del siglo XVIII, en este contexto diría: “de Francia recibí mi cerebro y mi sangre, la amo y la venero por grande, así como amo a Nicaragua por débil, joven, inexperta e ingenua, expuesta a la rapacidad y a la concupiscencia de los malos y de los fuertes”.
Por eso el 26 de octubre se conmemora en Nicaragua el Día del Médico.
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