Carlos Vílchez Navamuel

La pobreza en Estados Unidos

La crisis económica financiera que vive el mundo ha hecho que los principales índices de pobreza y desempleo en Estados Unidos hayan alcanzado cifras desalentadoras, sin embargo hay que aclarar que esta crisis no se puede comparar con la que ocurrió en los años treinta, cuando el desempleo alcanzó un índice del 24.9 por ciento contra un 9.6 por ciento del actual.

Es bueno comprender que el promedio de desempleo en EE.UU. en las dos décadas pasadas era de un 5 por ciento, lo que significa entonces que esta crisis produjo un 4.6 por ciento más del desempleo que ya existía.

Esta crisis también provocó que el índice de la pobreza alcanzara la cifra del 14.3 por ciento, lo que significa que 43,6 millones de personas son pobres ahora contra el 13.2 por ciento del 2008, debajo del 12,5 por ciento de los años 2004-2005 y del 13 por ciento en los años 1993 y 1994. En conclusión esta crisis sumó al índice de pobreza que ya existía poco más del 1,6 por ciento. Por todo esto pensamos que el problema se ha visto maximizado por los medios de comunicación que tienden a destacar las noticias en forma negativa.

Tampoco podremos comparar la pobreza de Estados Unidos con la del resto del mundo, la cifra oficial en esta nación es de $$22,000 de ingresos anuales para una familia de cuatro personas, mientras que en nuestra región pobres son aquellos que ganan poco más de $$3,000 al año, cifra que corresponden más o menos al salario mínimo.

En la Unión Europea el índice de la pobreza alcanzó el 17 por ciento, superior al de l Estados Unidos.

Algunas personas de extrema izquierda que odian al “imperio” se frotaron las manos cuando el mundo entró en esta crisis profetizando una vez más el desplome del capitalismo y en especial la caída de Estados Unidos, ignoran o no les importa que uno de los grupos más afectados en EE.UU. es el hispano que representa casi el 28.5 por ciento del total de los pobres con 12,4 millones de personas. Ignoran también que Latinoamérica podría estar mejor económicamente si esto no hubiera sucedido.

Robert Rector de Heritage Foundation escribió hace algunos años un artículo (cuando el índice de pobreza estaba por debajo del 13 por ciento) que tituló “El mito de la difundida pobreza en Estados Unidos”. Entre las cosas que señaló dijo: “En 1995, 41 por ciento de todas las familias pobres eran dueñas de sus viviendas. Tres cuartas partes de los pobres eran propietarios de casas de más de $$150,000 dólares y algunas de esas casas tienen piscinas. El norteamericano pobre tiene 33 por ciento más espacio en su vivienda que el japonés promedio, 25 por ciento más que el francés promedio, 40 por ciento más que el griego y 400 por ciento más que el ruso, 70 por ciento de las familias pobres tienen automóvil y 27 por ciento tienen dos o más autos. 97 por ciento tienen televisión a color”.

El gran reto del siglo XXI para EE.UU. y el resto del mundo será bajar los índices de pobreza que aún padecemos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí