Estado y mentira
“En nuestro país la mentira se ha convertido no sólo en una categoría moral, sino un pilar del Estado”.
Alexander Solzhenitsyn (1918- 2008), escritor.
Financiamiento político
Hemos encontrado una nueva perla oculta y populista en proyecto de Presupuesto General de la República 2011, en la que Ortega propone quitarles el reembolso electoral sobre los votos obtenidos a los partidos políticos, para enfrentar la emergencia causada por las lluvias.
A continuación unas cuantas reflexiones pertinentes:
1. El financiamiento a los partidos de parte del Estado fomenta el ejercicio electoral de aquellos partidos organizados y fuertes, que producen votos y desmotiva la proliferación de micro-partidos de escritorio.
2. El financiamiento a los partidos de parte del Estado fomenta la independencia de los partidos políticos fuertes, frente a los grupos de poder económico.
3. Eliminar el financiamiento a los partidos de parte del Estado sólo beneficia a aquellos partidos que tienen fuentes alternas de financiamiento, ejemplo: el mismo Estado de manera oculta y delictiva, u otros estados que dan la ayuda directamente al partido y no al Gobierno (la Venezuela de Hugo Chávez).
4. El único ganador neto de quitarle el financiamiento a los partidos es el orteguismo, porque ya tiene el reembolso anticipado de parte del atraco que hacen al Estado diariamente para financiar su propaganda y actividades proselitistas, en adición a sus fuentes externas de financiamiento, Albanisa, que no se reportan al Tesoro Nacional y que en todo momento están en función de sus intereses partidarios.
5. Por lo tanto, no debemos permitir que Ortega, en su juego populista, le quite el financiamiento a los partidos por la vía del Presupuesto General de la República sin que se den las debidas reformas a la Ley Electoral, lo cual que requiere de 56 votos y dos períodos legislativos porque tiene rango constitucional.
Y por último, una pregunta ingenua: ¿por qué a Ortega no se le ocurrió esta “brillante” idea populista durante los 16 años que pasó como líder de la oposición durante los “nefastos” gobiernos neoliberales?.
Pedro J. Chamorro B.
Candidato de consenso
Las encuestas recientes confirman una vez más el rotundo rechazo de la mayoría de la población hacia los políticos que han jugado a ser opositores del FSLN en los últimos tiempos; Eduardo Montealegre no es la excepción. Si algo hay que reconocerle al él es el hecho de ser una persona muy inteligente: con una opinión bastante desfavorable de la población, sin un partido político que lo apoye y rodeado de políticos-buitres a los que lo único que les importa es el puesto que puedan conseguir, hizo una jugada magistral al decir que declina a sus aspiraciones para cederle el lugar a don Fabio Gadea Mantilla.
Al realizar su jugada Montealegre se quita el peso de encima que representa ser candidato presidencial con grandes probabilidades de perder, le hereda a don Fabio sus estructuras (léase seguidores interesados en un puesto) y se garantiza por lo menos su continuidad como diputado.
Montealegre actúa últimamente como el héroe que descubrió al candidato de consenso y además le cedió su puesto. Creo que don Fabio no necesita una carta de recomendación de Montealegre y menos que le esté cediendo su lugar, ya que don Fabio tiene más opiniones positivas que su supuesto benefactor. Don Fabio debe tener cuidado de no quemarse antes de entrar al horno, Nicaragua entera lo conoce y sabemos que la sombra que debe proyectar es el sombrero de Pancho Madrigal y no las orejas de un personaje de Disney. ¡Ánimo don Fabio!.
Walter F. Pineda Úbeda
La sopa de cola
Durante los años ochenta del siglo pa- sado, siendo gobernador de esta ínsula Daniel Ortega, hubo gran escasez de frijoles y se tuvieron que vender racionados. Recuerdo que un día lunes un parroquiano al mediodía vio un letrero que anunciaba “sopa de cola”, por lo cual rápido y veloz se encaminó al restaurante y pidió su sopa de cola, pero grande fue el susto del comensal engomado cuando le llevaron una sopa de frijoles, por lo que dijo: oiga mesera, yo pedí sopa de cola, tráigame al dueño; cuando el dueño apareció, su respuesta fue la siguiente: Que quieres que haga, si para conseguir esa sopa de frijoles tuve que hacer una gran cola; por eso yo la anuncio como ¡sopa de cola!
¿Volveremos a la sopa de cola? Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¡Qué coincidencia!, el gobernador de la ínsula es el mismo del siglo pasado.
Enrique Padilla Santos
A los mineros
Salieron frágiles como pompas de jabón, cómo pájaros volando, regando amor, fraternidad y ternura.
Sobre ellos fijó sus miradas el mundo con el corazón repleto de amor y alegría por su renacimiento.
Alicia de Flórez Ortiz
Seguridad vial
La Policía de Matagalpa actualmente está llevando a cabo una magnífica labor para prevenir accidentes de estudiantes en los diferentes centros educativos de esta ciudad. Podemos observar a la entrada y la salida de los estudiantes en las diferentes casas de estudios la presencia policial ordenando el tráfico vehicular; entre ellos el mismo jefe de seguridad pública de esta localidad, comisionado Denis Castro.
Con este importante trabajo que está realizando la Policía matagalpina, los padres de familias se sienten muy agradecidos con la institución policial, por garantizarles seguridad a sus hijos.
Salvador Pérez González
Calvario de jubilado
La insensibilidad e irresponsabilidad de las clínicas previsionales, que por su afán de generar más ingresos y acumular más capital desatienden a los adultos mayores, violentando algunos de nuestros derechos, nos trata como si fuésemos mendigos de los servicios, que nos hemos ganado anticipadamente con nuestras cotizaciones que van desde 15 hasta 30 años de aporte al INSS.
Soy jubilado de 74 años de edad, con número de carné 21725, habiéndome afiliado al INSS en 1958; coticé desde ese año hasta 1994 (junio). Tengo una historia laboral de 36 años y de 1,649 cotizaciones, rebasando dos veces las 750 cuotas que exige la ley del INSS para tener derecho a mi pensión y todos los beneficios médicos implicados.
El 26 de agosto del año en curso me presenté de emergencia al Hospital Salud Integral (que es donde se me brindaba para entonces el servicio de clínica previsional) a las 8:00 a.m., con un dolor insoportable en el abdomen; mi hija (quien me acompañó) le manifestó a la recepcionista mi situación crítica, solicitándole atención médica inmediata porque era una emergencia; sin embargo, la respuesta fue que fuera a pedir cita a la ventanilla correspondiente y que esperara a pasar consulta. ¿Cómo puedo calificar esta actitud? ¿Inhumana, injusta e ilegal?
Yo estaba empeorando, comenzaba a marearme; por lo cual, le pedí a mi hija que no perdiéramos tiempo, porque me sentía muy mal. En el mismo hospital, observó nuestra situación una anciana (quien no era empleada de este hospital) que viendo la angustia de mi hija le recomendó llevarme a la clínica de los jubilados que pertenece al Minsa. Inmediatamente buscamos cómo trasladarnos y nos presentamos a dicha clínica.
Cuando llegamos, mi hija solicitó a la responsable de admisión que por favor me atendieran de emergencia; presentando mi carné de jubilado y la tarjeta de citas de Salud Integral, procediendo a realizarme el cambio de afiliación necesario y expediente. En esos momentos vomité y el dolor era insoportable. Inmediatamente me trasladaron a ser atendido por dos médicos que me realizaron todos los exámenes pertinentes y diagnosticaron que tenía apendicitis y era probable que ésta se me perforara, provocando una peritonitis.
Estuve en la clínica desde las 8:30 a.m. hasta la 1:30 p.m., hora en la que fui trasladado para el Hospital Solidaridad, donde comprobarían mi diagnóstico y me trasladarían al Hospital Antonio Lenín Fonseca a las 5:30 p.m. del mismo día. Me operaron hasta en la madrugada del siguiente día, donde estuve hospitalizado por cinco días.
Pero ¿por qué tuve que soportar tanto dolor, y exponer mi vida a complicaciones mayores, que de haber sido atendido inmediatamente las hubiese evitado? Pongamos todos los jubilados el dedo en la llaga para que estas empresas previsionales y el INSS sepan que no somos tontos y que conocemos las leyes vigentes, que tenemos un derecho constitucional de recibir atención, especialmente en caso de una emergencia, y exijamos que cumplan y respeten a cabalidad sus obligaciones, que son nuestros derechos ganados con nuestro arduo trabajo de toda una vida.
También hago un llamado al Gobierno a no permitir que se violenten los derechos de los jubilados, anexando de forma explícita los derechos que de alguna forma pueden evadir estas empresas previsionales mediante una interpretación desleal de la ley.
Francisco Gilberto Sánchez Aragón
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