La intención del Gobierno de Daniel Ortega de colocar a Jenny Pérez, esposa del embajador de Costa Rica, Harold Rivas Reyes, como cónsul general en esa misma misión es vista como corrupción y nepotismo por el diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y ex vicecanciller de la República durante el primer gobierno de Ortega en los años ochenta, Víctor Hugo Tinoco.
El legislador recordó que durante los años ochenta y también durante las administraciones posteriores se ha acostumbrado y permitido que los familiares de los diplomáticos que tienen a cargo una misión en el exterior desarrollen algún tipo de trabajo. Sin embargo, destacó que la misma es “ad honórem”, es decir, sin recibir ningún salario.
“Si ya la persona recibe un salario claramente se trata de un caso de nepotismo y también de corrupción. Estás hablando también de la concentración de poder alrededor de un círculo familiar y eso no beneficia a los nicaragüenses que hacen uso de los servicios de las embajadas y consulados en el extranjero”, comentó.
LA PRENSA publicó el sábado que con la instalación de Pérez en el consulado general de Costa Rica serían por lo menos tres los casos en los que este Gobierno permite que un matrimonio acapare los altos cargos de una misión en el exterior, pues ya ocurre así en Japón y Washington. El ex embajador de Nicaragua en Costa Rica, Mauricio Díaz Dávila, declaró en esa información que “el Gobierno reparte cargos democráticos en combos, mientras jóvenes profesionales carecen de oportunidades”.
JÓVENES TIENEN POCAS OPORTUNIDADES
El catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Americana (UAM), Orlando López, confirmó a LA PRENSA que a los profesionales de esta carrera “se les hace difícil conseguir trabajo y oportunidades porque son jóvenes, no tienen experiencia y también porque este Gobierno tiene un sesgo partidario”, en el que son pocas las excepciones en el servicio exterior.
López comentó que lo ideal sería que no existiera esta concentración de la misión en un matrimonio, pero también opinó que la práctica a veces es para “compensar” los bajos salarios que tienen los funcionarios del servicio exterior.
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