El segundo lugar no es opción

Guillermo E. Miranda.- Hasta antes de hacer su aparición Fabio Gadea como candidato de consenso, la incapacidad de hilvanar una oposición coherente en la Asamblea y las dificultades para encontrar el camino de la unidad terminaron por crear en la población la percepción que nos refleja la más reciente encuesta de M&R. Estos resultados tienen forzosamente que llamarnos a la reflexión. Las luchas intestinas y el canibalismo practicado entre algunos “opositores” no deben seguir siendo la constante. Por ello se hace imperativo abandonar esa práctica y centrarse en el enemigo común de la democracia, que no es más que el orteguismo y sus socios; de no hacerlo ese 16 por ciento que generosamente nos otorgó el pueblo en la última encuesta podría convertirse en una abstención masiva el día de las elecciones lo que terminaría dándole un período presidencial más a Ortega.

Actualmente son muchos los que se rasgan las vestiduras clamando por la unidad, pretendiendo ignorar que la unidad es un fin que perseguimos y que para lograrla es necesario que todos los que la conformemos tengamos objetivos comunes, de no ser así, seguir clamando por ella será además de inútil desgastante. Personalmente tengo rato de estar advirtiendo que en la acera de la “oposición” hay más de uno con agenda diferente al del principio que la unidad nos inspira, identificarlos y aislarlos es imprescindible si de verdad queremos tener éxito en derrotar a Ortega. En ese contexto la precandidatura de Fabio Gadea nos ha venido a dar un aliento. Su hoja de vida, su discurso de la revolución de la honradez y su llamado al consenso han sido un bálsamo para la oposición, pero no debemos olvidar que desgraciadamente en política no gana el mejor, sino el que mejor hace las cosas. Es decir que si bien es cierto que en Fabio Gadea tenemos por mucho al mejor candidato, ahora hace falta hacer bien las cosas y eso sólo será posible si se conforma a su alrededor un buen equipo de operadores políticos.

Pero continuando con el análisis de los resultados de la última encuesta, debemos reconocer que esa pobre percepción que tiene el pueblo sobre la oposición nos la hemos ganado con la actuación demostrada hasta el día de hoy, por lo que debemos dejar a un lado a los falsos opositores, la mediocridad, el egoísmo y recordar que en política al igual que en el mundo de los negocios, los triunfos no se obtienen únicamente por nuestras habilidades, sino por el uso inteligente que hacemos de las debilidades del adversario. En esto Ortega ha demostrado ser todo un maestro, ya que lo mismo aprovecha las ambiciones de algunos, como la avaricia de otros. Situación que ha terminado por dejar a la oposición peleándose entre sí por un hipotético segundo lugar —segundo lugar que no es opción para aquéllos que soñamos con una Nicaragua democrática—. Mientras esto sucede, el pueblo sigue esperando una oposición coherente, consciente de su responsabilidad ante la historia y sobre todas las cosas comprometida con la causa de la democracia. No olvidemos que a nuestra actual clase política hace escasos 28 años se les entregó una Nicaragua libre. Mantenerla, mejorarla era en ese momento y sigue siendo en la actualidad su responsabilidad.

Aquéllos que por falta de humildad o por tener una agenda diferente continúen obstaculizando la unidad opositora, serán responsables en el futuro de la consolidación del orteguismo en el poder y por ende del sufrimiento y atraso económico de nuestro pueblo.

El autor es ex comandante de la Resistencia Nicaragüense. Actualmente es miembro del directorio de Alianza Patriótica.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí