Mario Alfaro Alvarado

Cartas al Director

Mundo

“Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo”.

William Hazlitt (1778 – 1830); escritor inglés

El rescate del siglo

Los 33 mineros que estuvieron 69 días en el yacimiento de San José a casi 700 metros bajo tierra, fueron rescatados el miércoles pasado, dando esperanzas a los miles de latinoamericanos que tenemos una historia soterrada por más de 500 años y una economía en un cuello de botella que nos estrangula las vías al desarrollo, por eso el atraso cultural, por eso nuestros pueblos viven en un limbo esperando la redención y por eso son manipulados por hábiles políticos disfrazados de redentores.

Esa redención sólo la podemos lograr cuando depongamos nuestros mezquinos intereses personales y pongamos nuestros corazones ante el altar de nuestra patria igual a como se adora a Dios.

El paradigma de esos valientes mineros chilenos que fueron rescatados nos debe servir de reflexión para hacer una retrospectiva del tiempo y el espacio que ha transformado el progreso humano en un pensamiento latinoamericano que nos une cada vez más y que, si se puede, cuando nos unimos en medio de las adversidades.

Leonel Lacayo Maliaños

Derecha e izquierda

Existe el bien y el mal, también existe la derecha y la izquierda, ideologías opuestas como el Polo Norte y el Polo Sur. La derecha se basa en hacer las cosas de manera más acertada y la izquierda se apoya en los errores cometidos y no puede retroceder dentro del mal que la sustenta. La derecha tiende a buscar la solución de sus fracasos a través de la revolución que, al dividirse en revolucionarios de derecha y revolucionarios de izquierda, los primeros transforman su entorno bajo su responsabilidad sin destruir los medios de producción existentes y actualizan la empresa privada, no sólo para que produzca mejor y evitar también que se desintegre colectivamente sin originalidad. El capital dentro de la derecha se utiliza para el bien, incluso hay un diezmo para Dios, permitiendo el desarrollo de un capitalismo completo. En cambio la socialista de izquierda es más primitiva adaptada a su condición humana primitiva comprometida a fortalecer sus objetivos que han seguido bajo los lineamientos de Carlos Marx, Lassalle, Lenin, Stalin, Fidel Castro, etc. Con una experiencia que no se ajusta a la sociedad moderna que critica la izquierda como una defensa de sus derechos. Es más, la izquierda socialista desligada de la tecnología es siempre cientificista y sólo es válida si se opone a Albert Einstein, Sólo demuestra su inutilidad cuando la derecha no se ha salido de su posición. La izquierda socialista sólo beneficia al que está en oposición de la derecha con un sinnúmero de hechos que tras de negar a Dios les permite defender la vida individualmente, aunque para sobrevivir y poder producir tiene que socializar sus mismos medios de producción, ya que no poseen capital, tecnología —robots—, etc. Han habido revolucionarios de derecha y Ernesto “Che” Guevara es un ejemplo digno, en sus libros sostenía que al rico se le debía pagar el valor real de su propiedad, en tanto la izquierda y socialista extrema confisca, como el caso de Hugo Chávez, ya que no tiene cómo pagar.

De manera que los revolucionarios de derecha hallan su salud y seguridad en el crecimiento económico que no sólo favorece a la empresa, sino que a los trabajadores que son libres en este caso. En el otro ángulo compromete la capacidad individual a la colectiva que no piensa con menos resultados favorables dado a sus inexistentes recursos. La izquierda sólo cuenta con sus fracasos revolucionarios desde Carlos Marx, Lenin y Stalin en Rusia antes de la Perestroika. Los revolucionarios de Derecha cuentan con su rebelión y la experiencia que son las guerras provocadas por la izquierda, en cambio la izquierda no sólo cuenta con la rebelión natural, sino con su negación misma que es el suicidio. Hay una gran diferencia entre el MRS que son revolucionarios democráticos y el FSLN, revolucionarios de extrema izquierda.

De manera que el mal para ser mal necesita siempre hacer el mal y si el bien quiere salvarse, que deje de hacer el bien al mal.

Milos J. Gomalle

Negocio de la política

En cierta ocasión, cuando más de veinte partidos se disputarían la presidencia y las diputaciones, escuché decir a uno de los candidatos: “Mirá hombre, seamos claros, si gano ese puesto, salgo de pobre”. Y vaya que sí puede salir de pobre un diputado o un alcalde que no derroche su sueldo y más aún, si desempeña su labor con honestidad, pero desgraciadamente no es el caso de nuestros diputados que se están vendiendo al mejor o único postor, olvidándose de toda ética y moral y han caído en una situación vergonzosa por demás, ya que las críticas de sus electores pasan a ser basura de sus finas papeleras y ni siquiera se dan por aludidos. Puede más don dinero que cualquier ética o moral; esas palabras no existen en sus escuálidos diccionarios personales.

Pienso, sin temor a equivocarme, que los ejemplos de Honduras y Ecuador habrían sido suficientes para una oposición digna del voto de su pueblo y para una Asamblea Nacional que se precie de servirle como debe ser. Tampoco es el caso de los honorables padres de la patria, a quienes por un oído les entra y por el otro les sale. Es contradictorio, pues, que después de una revolución y tantas luchas, sigan haciéndole honor al calificativo que recibieron durante el gobierno de Somoza: la chanchera.

Ramón Pineda

Dilema

Esta carta es especialmente dedicada a Carlos Fernando, que usa mucho la palabra dilema en su programa radiofónico. Dilema es una cuestión planteada por dos proposiciones contrarias que conducen a un mismo fin. En el lenguaje popular se enuncia el dilema de una manera sencilla: “Si te corrés te mato y si te quedás te tiro”.

No se debe confundir el dilema con la “alternativa”, que consiste en presentar dos opciones para escoger una de ellas.

Ejemplo: “Escogé uno de estos dos libros”.

Tampoco confundir el dilema con “disyuntiva”, que consiste en una alternativa entre dos cosas, por una de las cuales hay que optar obligatoriamente.

El lenguaje popular expresa disyuntiva de manera simple: “La bebe o la derrama”.

Ejemplo: “Se toma el purgante o sigue enfermo”.

Mario Alfaro Alvarado

Voluntariado social

El voluntariado surgió en los sesenta como un fenómeno sociológico, una exigencia contra toda forma de discriminación por causa de raza, sexo, creencias, cultura, situación económica, edad o ideas políticas.

Es preciso denunciar conductas discriminatorias donde se encuentren y tomar conciencia de prejuicios inconscientes entre los miembros de la asociación donde se trabaja como voluntario.

Es posible comprometerse y arañar unas horas para servir a los más necesitados, aquí “a la vuelta de la esquina”, y despertar un movimiento en favor de lo más noble del ser humano: su capacidad de justicia y de solidaridad.

Más que protagonistas de la acción social, las ONG actúan como cooperadores en esta tarea que nos compete a todos. Ni cabe un Estado providencia, con pretensiones de regularlo todo, ni es imaginable una sociedad utópica al margen de las instituciones públicas con grupos de presión que trastornen el orden social.

Existen asociaciones que desarrollan proyectos sostenidos por voluntarios que trabajan con los más necesitados: ancianos, niños, enfermos terminales, inmigrantes, presos, drogodependientes, discapacitados y los marginados por la sociedad. Los mueve una solidaridad que trabaja en busca de la justicia y de la concordia, con plena gratuidad, sin buscar nada a cambio. No se puede imponer ningún modelo de desarrollo o concepción de vida alguna que pueda desarraigar a las personas y a los pueblos de sus tradiciones y de sus señas de identidad.

Las asociaciones humanitarias no pueden ser sucedáneas para paliar las injusticias que es preciso subsanar en sus estructuras. Los voluntarios tienen que reconocer cuanto de bueno y de justo se ha hecho en los campos de la beneficencia, de la solidaridad, de la justicia y de la caridad por movimientos que han sembrado la historia de ejemplos admirables.

El voluntariado tampoco puede ser una “moda” para suplir la falta de convocatoria desde otras instancias, políticas o religiosas, ni para encubrir errores, injusticias y la explotación de los pueblos empobrecidos del Sur por los intereses del Norte.

Aún nos encontramos en los albores del voluntariado, aunque haya miles de organizaciones y de voluntarios sociales. Faltan las mejores.

José Carlos García Fajardo

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí