Por Lucydalia Baca C.
En la víspera del vencimiento del plazo que organizaciones de la sociedad civil puso al presidente Daniel Ortega para que dialogue en busca de soluciones a la crisis institucional del país, la oficina de la Organización de Estados Americanos (OEA) cerró sus puertas a representantes de esas organizaciones ciudadanas.
Las organizaciones de la sociedad civil llegaron ayer, con una carta, a pedir a la delegación de la OEA que sea testigo del proceso en que han emplazado al gobierno de Ortega para que democratice el país, pero las puertas de organismo internacional estaban cerradas para el público.
«Comprobamos con indignación que un organismo regional, que se basa en compromisos internacionales, se haya intimidado, porque no hay otra explicación más que miedo a las amenazas del orteguismo, para mantener cerradas sus puertas a ciudadanos nicaragüenses», dijo Enrique Sáenz, diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y dirigente de la Alianza Patriótica.
Para Sáenz, es «indignante» que las maniobras intimidatorias del orteguismo, que hace algunas semanas pidió la remoción del representante de la OEA, Pedro Vuskovic, hayan calado en este organismo y en sus funcionarios que ahora no dan la cara.
«Alguien deberá abrir las puertas a los ciudadanos que no llegamos a demandar ninguna intervención, ni nada fuera de los compromisos y tratados internacionales. Es penoso que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, en lugar de Insulza sea un insulso que se haya dejado amedrentar por los griteríos del orteguismo», criticó Sáenz.
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