“La educación debe convertirse en un eje transversal en las políticas gubernamentales”Dr. Ernesto Medina Sandino (presidente de Eduquemos)
Cuando se habla de educación se habla de desafíos. Y uno de los más grandes desafíos que ocupa nuestra atención en estos tiempos es crear sinergia entre todos los actores involucrados en el fortalecimiento de la educación. Este apoteósico asunto no sólo debe ser atendido por personalidades del mundo académico y empresarial, gubernamental o no gubernamental, de la cooperación nacional e internacional, sino de todos los nicaragüenses que con una pequeña contribución pueden hacer la diferencia entre un niño con educación y mayores oportunidades de realización personal que uno sin educación y con un futuro desolador.
El objetivo no es sólo que nuestros niños accedan a la educación básica sino proporcionarles herramientas para la vida, en un marco social globalizado que exige altos niveles de rendimiento y un sinnúmero de calificaciones en un período de vida relativamente corto.
Efectivamente, tales competencias se fortalecen en la educación formal y superior, pero se aprenden en el hogar apoyado en la educación básica. Por lo que no se puede excluir el importantísimo rol que juegan los padres de familia en el fortalecimiento de la educación. Pero si en el hogar —y ésta es la realidad del hogar nicaragüense promedio— se sobrevive en paupérrimas condiciones difícilmente la educación prosperará, siendo una prioridad la cooperación de los niños en las jornadas laborales para poder satisfacer necesidades básicas. Están ocupándose en resolver preocupaciones de adultos dejando su niñez a un lado, renunciando a mayor y mejores oportunidades que sólo la educación puede proporcionar.
Por tales motivos se habla de promover la discusión de todos los sectores de la sociedad, y en particular del sector privado. Donde se expresen sus puntos de vista y se procure el más amplio consenso sobre las acciones que el país deberá impulsar para lograr el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, porque si se logra erradicar la pobreza se podrá destinar un respetable ingreso del Producto Interno Bruto a la educación y no el 3.6 por ciento que se le asigna actualmente.
Una alternativa que se sugiere es fortalecer la Educación Técnica Vocacional en los distintos sectores del campo laboral, para que los egresados de las diversas disciplinas técnicas puedan encontrar un área donde desempeñarse, identificando aquéllas en las que están más calificados y que puedan reportarle mayores utilidades.
Por ejemplo, en Nicaragua tenemos una amplia distribución de materia prima como leche, maní, cacao y azúcar, con altos niveles de producción y calidad entonces, ¿por qué no vender la barra de chocolate? —Cuestionaba don Luis Adolfo Medal, un experto en cadenas de valor—. Lo que hace reflexionar sobre cómo nos ha faltado darle más valor a las cadenas ya existentes. Un campo que se puede explotar con el excepcional capital intelectual que se tiene en Nicaragua, pero que se fuga a otros países o no encuentra un verdadero campo de desarrollo.
Insisto, es preciso definir estrategias sostenibles a corto, mediano y largo plazo partiendo de cifras reales sobre la situación actual nicaragüense, pero adherida a un entorno globalizado. Todo aporte es invaluable, y sólo de esta manera, y con la participación ciudadana, podrá cumplirse el principio básico de Eduquemos: “La educación es tarea de todos”.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A