Apropiándose de una libertad ilimitada, la pareja presidencial está haciendo imposible la convivencia armoniosa entre los poderes del Estado, está llevando al país por la senda de lo absurdo, por el atropello de la Constitución, coartando las libertades, en especial la de expresión. Su gobierno despótico, de clara tendencia fascista, está despertando un anarquismo de proporciones islámicas.
Lo más despreciable de su “democracia” es su hipertrofiado libertinaje gubernamental, que ha pasado de las agresiones verbales a las acciones “legales” contra quienes consideran sus más fuertes opositores, en especial el Diario LA PRENSA, el señor Boschi, el representante de la OEA y aquella comunidad internacional que demanda transparencia en la cosa pública y en las próximas elecciones.
Para los Ortega-Murillo el camino no es la democracia, el Estado de Derecho y las libertades individuales y públicas. Su proyecto político y finalidad histórica es consolidarse en el poder para su propio provecho, aunque tengan que arremeter contra la libertad individual y colectiva. No en vano dijo Martí: “De la independencia de los individuos, depende la grandeza de los pueblos”.
Sin embargo, mantener este tren de vida no es tarea fácil, demanda ingenio, dinero y el concurso de muchos tontos útiles que se presten a sus pretensiones de seguir apresando el poder.
Cómo caudillo del PLC, Arnoldo Alemán, más que útil ha sido indispensable en la corporización del ideario orteguista, pues en su vivezas de ratón ha cedido lo suficiente como para que ahora Ortega aferrado al poder, esté reescribiendo otro capítulo del fraude electoral.
La pretensión de Alemán no es ganar las elecciones del 2011, sino cumplir el decretazo de Ortega que lo obliga a ser candidato so pena de mandarlo nuevamente al presidio que lo doblegó como hombre valiente y líder audaz.
Las decenas de artículos de opinión que invaden los dos rotativos más importantes del país, el clamor de la Iglesia, la desesperación de los nicaragüenses que clamamos por la deposición de la candidatura arnoldistas no aplacan su maldad. Su necedad por dividir el voto democrático es tal que sólo se justifica con la tesis de que Alemán sigue los lineamientos de Ortega. No hay otra manera de entenderlo, pues no declina ante nadie, ni ante el Papa. Ni aún su condición de valetudinario lo hace ceder.
En un acto desesperado se aventura a grabar y publicar la conversación con don Fabio Gadea, perdiendo cualquier rastro de fiabilidad que se le pudiera tener, como bien lo señala el editorial del Diario LA PRENSA del 5 de octubre.
Pero esta atmósfera cargada de terquedad, abuso y atropello se ha ventilado un poco con la ventana que abriera la candidatura del señor Fabio Gadea. Su perfil nos ha dado una bocanada de esperanza ya que él es primer paso concreto de los muchos que hay que dar para derrotar, primero a Arnoldo Alemán y después a Daniel Ortega.
Don Fabio Gadea, tan sólo comparable con la sublime figura de nuestra ex Presidenta de la República, señora Violeta Barrios de Chamorro, goza de una gran acogida en todo el campesinado nicaragüense, último bastión, no de Arnoldo Alemán, sino del PLC. Si yo antes con gusto iba con Eduardo ahora con sumo gozo apoyo a Pancho Madrigal, como le llamamos con gran cariño y respeto. Ése es mi candidato, ése es el candidato de miles de demócratas que vemos, en su figura paterna, la salida del pacto y la galopante corrupción gubernamental.
Pancho Madrigal tiene los años suficientes para enfrentar y vencer todos los retos que ya ha mencionado el Diario LA PRENSA. Pero ante todo, debe saber que el acercamiento a Alemán deterioraría dramáticamente su perfil. De su consuegro, debe alejarse a miles de kilómetros, no debe ni mencionarlo pues ignorándolo por completo nos dará más confianza, más certeza de que estamos impulsando la candidatura del hombre más idóneo.
Don Fabio no debe dar cabida a las pretensiones de Alemán de llevarlo a unas primarias, pues él no tiene ninguna autoridad moral para hablar de ellas, ya que nunca respetó la voluntad de su propio partido. Y si en el remoto caso éstas se dieran, serían únicamente para decirle “NO” a Arnoldo y no para elegir el candidato de consenso que ya encontramos en la persona de don Fabio.
La candidatura del señor Gadea es un justo reconocimiento a una vida entregada a la defensa de la democracia y es, en consecuencia, la anulación del decretazo de Ortega de que vaya Alemán cómo candidato.
La pretensión de Alemán no es ganar las elecciones del 2011, sino cumplir el decretazo de Ortega que lo obliga a ser candidato, so pena de mandarlo nuevamente al presidio que lo doblegó como hombre valiente y líder audaz.
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