Estoy entre los que abrigan la esperanza de que algún día la Selección Nacional de Beisbol de nuestro país será un proyecto bien pensado, con sus respectivos riesgos, por supuesto, y no un equipo armado a la ligera, para ver qué sale, más a base de coraje y de agallas, que de talento y de técnica.
Y hoy que inicia una nueva aventura para la Selección en el Premundial de Puerto Rico, volvemos a cruzar los dedos por ver qué pasa con el equipo, que recién nos sorprendió con medalla de bronce en los Juegos de Mayagüez, a pesar que también había reinado la improvisación, superada por un grupo de muchachos que se entregaron con todo en el campo.
Es cierto, esta vez se entrenó un mes, se fue a Cuba a un fogueo que muchos países desearían y el haber ganado medalla en Mayagüez dio a los muchachos un cierto nivel de confianza y elevó su autoestima, que permite ver con optimismo el futuro. Eso está bien, pero no es suficiente para disipar las dudas sobre qué ruta tomará el equipo en un torneo tan exigente.
Lo ideal sería disponer de un sistema de trabajo diferente, que permitiera el desarrollo de talentos jóvenes para poder disponer del material necesario para aplicar variantes y que el manager no tenga que cargar con jugadores en los que se cree poco, pero que a falta de alternativas, se les tiene que llevar en el plantel. Conste, que son pocos. La mayoría meten el hombro.
El debut hoy es ante Canadá, equipo que de acuerdo a los detalles ofrecidos desde la sede del torneo, llega con un notable personal, extraído de las Ligas Menores y sus expectativas son altas. Igual que Panamá, Dominicana, Puerto Rico, Venezuela o México, los canadienses han escapado a nuestro alcance desde que se abolió la frontera entre profesionales y amateurs.
El gran mérito de los nicas, es que aún con esa desventaja (porque aquí no se produce mucho prospecto), es que se les pelea y ocasionalmente se les gana a varios equipos de ésos. Y si se quiere ir al Mundial del próximo año en Venezuela o los Panamericanos de Guadalajara, habrá que pasar encima de alguno de ellos.
Con Mario Peña, un zurdo de disparos retorcidos y agallas probadas, Nicaragua comienza su aventura en San Juan hoy, en medio de llamativas expectativas tras su corajudo trabajo en Mayagüez.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B