Dora Evelina jarquín amador, quien habría dado muerte a su abuela, al momento de salir de su casa el pasado miércoles con rumbo hacia la Policía de Posoltega. LA PRENSA/ S. MARTÍNEZ

Parricida es adicta a las drogas

Ayer a las 11:00 de la mañana fue sepultada la señora María Dora Moreno Benavides, de 75 años, en el cementerio municipal de Posoltega, mientras a su nieta, la presunta parricida Dora Evelina Jarquín Amador, de 18 años, se le tomaba una muestra de sangre para determinar si estaba bajo los efectos de un alcaloide.

CORRESPONSAL/CHINANDEGA

Ayer a las 11:00 de la mañana fue sepultada la señora María Dora Moreno Benavides, de 75 años, en el cementerio municipal de Posoltega, mientras a su nieta, la presunta parricida Dora Evelina Jarquín Amador, de 18 años, se le tomaba una muestra de sangre para determinar si estaba bajo los efectos de un alcaloide.

Según las investigaciones de la Policía, la joven tras la muerte de su madre, hace dos años, salió del control de su progenitor y de su abuela en la comarca Los Zanjones N. 2, donde dio muerte a esta última.

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  • Una patrulla que de casualidad visitaba el lugar de la tragedia el miércoles a las 10: 00 a. m., recibió la llamada urgente de los vecinos que escucharon los gritos de la anciana.
De inmediato, la patrulla se enrumbó al sitio, lo que evitó que cinco minutos después la hija y el padre escaparan, aunque ya Maritza Edilia Jarquín, tía de la joven, junto a su vecino Julián Gríos, los habían retenido en la sala de la casa.

“Usted tiene que pagar por lo que hizo”, le dijo Julia a la jovencita, mientras ésta se lavaba la sangre de sus manos y pies, una vez que constató la muerte de su abuela. Aparentemente, la joven actuó con total conocimiento de causa, lo que podría ser un agravante.

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“Ellos querían corregirla pero no podían y hay versiones que cuando consumía sustancias prohibidas (droga) se tornaba violenta en el reparto Santa María, a tres kilómetros de la vivienda de la abuela”, dijo el capitán Pedro Ubense Amaya, jefe policial de Posoltega.

La señora Moreno fue muerta a mazazos por su nieta, en una aparente discusión.

“Las amigas de ella indicaron que era violenta cuando consumía marihuana y si no había hierba verde iban a buscar floripón y era incontrolable. Presumimos que al momento del hecho pudo estar bajo los efectos de alguna sustancia”, dijo el jefe policial.

Una de las jovencitas amigas de la ahora detenida, declaró ayer acerca de la experiencia con la muchacha, muy allegada a las fiestas que hacían en el municipio. La nieta solía perderse de la casa de su padre y la abuela hasta una semana y sobre ella pendía una acusación por el robo de un minicomponente.

La Dirección de Auxilio Judicial de la Policía de Chinandega, usando los procesos legales, procedió a llevar ayer ante el forense a la jovencita.

La doctora Silvia Villegas realizó el proceso médico de rigor para que la Policía lo remita al Laboratorio Central de Criminalística.

SIN REMORDIMIENTOS

La joven se mostró colaboradora al momento en que los peritos policiales pidieron su intervención en el interior de la vivienda.

Ella se mostró sin remordimientos, recogió algunas de sus pertenencias y fue trasladada en una patrulla.

El expediente lo recibió el Ministerio Público que efectuará la acusación y determinará si por el vínculo con la ahora occisa es un parricidio.

Posoltega es un municipio calmo en el departamento de Chinandega donde la criminalidad es baja.

El capitán Pedro Amaya dijo que en 6 años sólo recuerda tres crímenes; en el 2005 en la comarca Argelia, en el 2007 en el sector llamado Copapo y ahora en la comarca Los Zanjones.

La muerte a mazazos de la señora por su propia nieta conmovió a los pobladores, a tal punto que el alcalde sandinista Gerardo García Pacheco y los concejales originarios del lugar donaron el ataúd y se solidarizaron personalmente con la familia doliente.

CASI ESCAPAN

Dora Jarquín Amador, según la Policía, es la presunta asesina de su abuelita.

La joven utilizó un mazo para propinarle los tres brutales golpes. Por su parte el padre de la acusada, Crisanto Felipe Jarquín Mendoza, de 57 años, fue quien corrió a lanzar el pesado mazo a la letrina, según las primeras indagaciones de la Policía local, las que constan en el expediente judicial.

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