Pecados de mando (obra y omisión) pueden ser mortales para las empresas. Analicemos algunos frecuentes.
Pecados de Obra: Son acciones que pueden resultar en daños y oportunidades perdidas para la empresa.
Ser pesimista. No hay peor pecado que el liderazgo pesimista. El pesimismo afecta e infecta, es contagioso y muy desmotivador. Evítelo.
Los líderes deben poder “ver” el estado futuro de la organización y transmitir esa visión a su equipo de trabajo. El optimismo es pieza clave de los resultados.
Desenfocarse. Perder de vista el resultado principal que busca la empresa y la razón/valores por los que estamos acá.
A veces nos concentramos tanto en el día a día, que acabamos perdiendo el foco de lo esencial para el éxito del negocio.
En la empresa casi siempre aplica la regla del 80 / 20, o sea que el 80 por ciento de sus resultados dependen del 20 por ciento de sus acciones.
En el trabajo en equipo es fundamental evitar duplicidades. Como en un equipo de futbol, cada jugador debe cumplir el rol que mejor pueda jugar: “Asigne a la persona correcta al puesto correcto”.
Comunicación insuficiente o inadecuada. No dejar claramente establecido lo que se espera de cada persona y no asegurarse de si se entendió bien la comunicación. Lo mejor para verificar lo entendido es pedir a la otra persona que nos repita qué fue lo que entendió.
La comunicación es un camino en permanente construcción. Siempre es necesario más de ella. No importa lo bien informado que sea un gerente; si no puede comunicarse claramente con los demás, no será efectivo.
Manténgase en permanente comunicación con sus clientes y empleados. Procure escuchar no sólo lo que está bien, sino lo que podemos mejorar y sugerencias de mejora.
Pecados de Omisión. Son cosas que dejamos de hacer y esto afecta el desempeño de la empresa.
Falta de rendición de cuentas. Cada líder debe rendir cuentas del resultado de su trabajo y del análisis beneficio/costo de su gestión. Cuánto generó y cuánto invirtió para lograr ese resultado. Los administradores ineficaces que con frecuencia se pasan la pelota pierden poco a poco su credibilidad. Nadie debe estar sin supervisión.
Dejar de aprender. El conjunto de habilidades que hizo un gerente exitoso hace 10 años ha cambiado. Si el mundo ha cambiado, usted también debe adaptarse y capacitarse para manejar los desafíos del Siglo XXI. Asegúrese de que sus empleados también se capacitan.
No conocer las motivaciones del equipo de trabajo. A personas distintas las motivan diferentes factores. A algunas las motiva el dinero, a otras el reconocimiento. Hay un mundo de motivaciones y motivados. Cada persona es diferente. Aprenda a entenderlas.
No tomar decisiones es tan malo como tomar decisiones equivocadas. Actúe, las organizaciones requieren que los individuos asuman riesgos con decisión y confianza.
El gerente debe tener profunda comprensión estratégica de la empresa y la industria en que opera, entender su mercado y cómo funciona su equipo de trabajo. Este conocimiento le ayudará a evitar las tentaciones gerenciales.
Si se prepara hoy para los tiempos difíciles, conocerá “más buenos tiempos”.
El autor es director de PROMIFIN, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.
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