LA HABANA/ AFP
Los vendedores de productos agrícolas en quioscos de carretera deben pagar un impuesto de 5 por ciento sobre las ventas y 25 por ciento sobre importes progresivos que se seleccionen para la seguridad social, según el plan de apertura a la pequeña iniciativa privada, precisó este lunes una autoridad oficial.
“Estos vendedores tendrán que abonar (…) un impuesto de 5 por ciento sobre las ventas que diariamente realicen”, cuyo “importe consignarán en una declaración jurada”, dijo la viceministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, citada por el diario oficial Granma.
Los “vendedores de camino”, como se les conoce en la isla a los campesinos que ofrecen en carretera productos de la huerta familiar, pagarán además como contribución a la seguridad social un impuesto de 25 por ciento “sobre importes progresivos que se seleccionen”, añadió Bolaños.
Destacó que la apertura de licencias para esas ventas en quioscos —que no pueden ser mayores de 25 metros cuadrados— busca brindar “a la población una mayor variedad, calidad y mejor presentación de los productos” y “eliminar el descontrol persistente” en esa actividad.
El Gobierno legalizó en junio —como trabajadores por cuenta propia— en las orientales provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo a los cubanos que vendían de forma furtiva los frutos en las entradas de localidades, una experiencia que ahora se extiende a toda la isla, según Bolaños.
Ellos integran la categoría de “vendedor de producciones agrícolas en puntos de venta o quioscos”, en la lista de 178 oficios que el Gobierno publicó el pasado viernes, como parte de su plan de eliminar 500 mil empleos estatales en los próximos seis meses y ampliar la iniciativa privada.
El Gobierno cubano busca también aumentar la insuficiente producción agrícola en la isla para suplir compras de alimentos que realiza por 1,500 millones de dólares anuales.
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