Hugo Ramón García

Reloj de Somoto “paralizado”

Desde hace varios días, por no decir semanas, el Reloj Público de Somoto se encuentra “paralizado”, como paralizada se halla la democracia en este país. Le compete exclusivamente a la Alcaldía Municipal, sea quien sea el jefe de la Comuna, darle mantenimiento para que los servicios que presta a la población no se muestren descontinuados.

La actual Administración edilicia de Somoto no debe mostrarse indiferente al no funcionamiento del Reloj mismo, pues se entiende que para ello tiene que existir un presupuesto que permita el cuido de tan valioso aparato. Este Reloj posee una historia muy interesante, y sería absurdo, además de injusto, que la instancia indicada a velar por el cronómetro no se interese del todo a sabiendas de la importancia que representa como es el hecho específico de anunciar el tiempo.

Si el silencio obedece a alguna falla, lo más práctico en este caso es que la Alcaldía contrate los servicios de un técnico profesional para que se ocupe de la reparación, y no dejar el Reloj a la intemperie para que se descomponga totalmente, y no volvamos los somoteños a contar con otro aparato igual, ya que personas que se preocupan por este tipo de progreso, como lo hicieron los miembros del primer Club Rotario que tuvo Somoto en aquellos lejanos tiempos, no nacen todos los días, y es una solemne ingratitud que no se valore un esfuerzo de tal magnitud.

Este Reloj, al que poca importancia se le da por parte de la actual Administración edilicia, desde el hecho mismo de no buscar un técnico para que lo repare, costó en el tiempo que se compró 25,000 córdobas, cuando la moneda nicaragüense poseía un valor adquisitivo notable. Cabe anotar que el primer Club Rotario aportó 15,000 córdobas de esa época; otra parte en concepto de recolección la dio la población de Somoto; y el resto para completar la suma de veinticinco mil, la concedió el Gobierno central que presidía Luis Somoza.

No se debe subestimar el esfuerzo, y el empeño que demostró este Club Rotario, y es necesario que los somoteños nos vayamos acostumbrando a valorar las cosas buenas, y no echarlas al canasto del olvido. Tenemos que aprender a ser justos; no volvernos indiferentes a las obras de progreso que tienen un lugar en la historia, dada la importancia que contienen. La torre donde se encuentra colocado el Reloj se construyó bajo la Dirección profesional del Ingeniero Raúl Amador Kühl, en el año 1966, teniendo un costo de 90,000 córdobas, los cuales fueron gestionados ante el Congreso Nacional por el entonces Senador Víctor Manuel Talavera Tercero, cuando gobernaba Nicaragua el recordado estadista doctor René Schick Gutiérrez, cuyo régimen de tres años, tres meses, y tres días, dio a este país, y a esta sociedad un auténtico clima de paz, apoyado singularmente en el sistema de Derecho que impulsó con beneplácita aceptación.

Con los datos que ofrecemos en lo que atañe a la adquisición del Reloj, y por otra parte la construcción de la torre, sugerimos a la Alcaldía de Somoto tomar interés por el caso que nos ocupa, pues de lo contrario sería una irresponsabilidad que el mismo Reloj Público siga corriendo una “mala suerte” pudiendo evitarla, y más sobre todo en estos tiempos cuando mucho se habla de “rescatar” las cosas positivas del pasado. Las palabras no pueden quedar en el vacío, hay que hacerlas realidad para no caer en la necia apología de la demagogia.

El autor es periodista de Somoto.

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