Nicaragua es uno de los países de la región que cuenta con menos información nutricional. Los malos hábitos de consumo se deben, además de la pobreza, a falta de conocimiento sobre la alimentación.
Al menos así lo indicó Indiana González, coordinadora técnica del Instituto de Nutrición para Centroamérica y Panamá, quien admite que en el país ha habido avances significativos en la disminución de la desnutrición crónica, que es la más grave porque afecta el intelecto.
“Todo está relacionado con la pobreza, hay dificultades de seguridad alimentaria en muchas zonas, sobre todo ahorita con la pérdida de las cosechas va a haber muchos problemas. Paralelamente se está aportando alimentos complementarios por parte del Programa Mundial de Alimentos para los grupos más vulnerables”, señaló González.
Según la experta, las condiciones de desnutrición traen consecuencias graves para las niñas, principalmente, porque tendría en un futuro —cuando sea una joven adulta— un niño desnutrido. Además, la condición de esta mamá se agravaría durante el embarazo y la lactancia, a la vez que el bebé tendría problemas serios de salud, si es que no muere meses después de haber nacido.
UN COMPLEMENTO
Ante la situación de inseguridad alimentaria que sufre la región, se ha optado por el consumo de alimentos fortificados, principalmente cereales.
Sin embargo, González advierte que no es a través de estos cereales que se suplen todos los requerimientos nutricionales, sino que complementa el resto de la alimentación. “Con un cereal no vamos a sustituir un tiempo de comida”, refirió.
Pero la experta insiste en que hay que modificar los hábitos alimenticios, pues en el país se gusta del consumo de alimentos fritos, por ejemplo, y la población no hace ejercicios.
“Por eso es que hay diabéticos y más hipertensos, entonces vamos a tener un nivel de vida malísimo”, señaló.
Aunque se recomienda el consumo de grasas y azúcares en cantidades moderadas. También es necesario el consumo de proteínas de origen animal como el huevo, la leche o las carnes, además de consumir a diario al menos dos porciones de frutas diferentes para recibir el aporte de micronutrientes que el cuerpo necesita.
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