Tomado de ElSalvador.com
SAN SALVADOR
Por lo menos públicamente, el mandatario venezolano Hugo Chávez no ha comentado o respondido a las palabras del presidente salvadoreño Mauricio Funes, quien lo instó a no reelegirse y permitir la alternancia política, y descartó para El Salvador el modelo del socialismo del siglo XXI.
- El mandatario venezolano Hugo Chávez acostumbra a responder de forma cólerica a todo aquel que ose criticar la situación política de Venezuela.
Un año más tarde, Chávez dijo de la primera ministra Angela Merkel que era de la derecha alemana, la misma que apoyó a Hitler y la misma que apoyó el fascismo. El pecado de Merkel fue decir previo a una cumbre entre la UE y Latinoamérica que Chávez no era la voz de los latinoamericanos.
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Mientras ve cómo se tambalea el sistema impuesto por su mentor, Fidel Castro, en Cuba, y Venezuela encabeza la lista negra de la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos), Chávez ha preferido guardar silencio, pese a que en otras ocasiones ha contestado con dureza a líderes mundiales como la canciller alemana Ángela Merkel o al cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez, que han opinado sobre la situación política venezolana.
El gobernante venezolano ignora así el desafío más claro proveniente del exterior y de un gobierno de izquierda, cuyo partido oficial, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), es uno de sus más importantes aliados: así como “(Álvaro) Uribe dio un paso al costado… sería saludable para los venezolanos que Chávez hiciera lo suyo, no tengo dudas”, declaró Funes ante la Conferencia de las Américas en Miami, Florida.
Si bien Chávez parece ignorar —convenientemente— lo dicho, el partido FMLN se encargó de recriminar al gobernante salvadoreño, camino que siguieron también organizaciones y blogueros de izquierda salvadoreños.
PEDRADA
Según el diario salvadoreño, aunque Funes trató de suavizar sus palabras, la pedrada estaba asestada. No sólo le dijo a Chávez que se aparte, sino también que “ni él entiende” su socialismo del siglo XXI y le dejó entrever que no será su “títere”.
“El FMLN tiene un proyecto claro. Y este proyecto está más alineado a un sistema económico y social como el de Venezuela y Cuba que al que las circunstancias nos permiten construir en El Salvador. Me parece una apuesta equivocada”, declaró Funes.
El presidente salvadoreño agregó que “el FMLN sigue empecinado en construir el socialismo del siglo XXI, que podrá funcionar —si es que ha funcionado— en Venezuela, pero no necesariamente tiene que funcionar en El Salvador”.
Sea como sea, las izquierdas de la región parecen estar nerviosas por lo de Cuba y en unos días por Venezuela, donde, aunque el oficialismo gane las elecciones parlamentarias, también se espera que avance la oposición.
Unos 17.7 millones de electores están convocados a las urnas el próximo domingo para renovar los 165 escaños de la Asamblea Nacional, copada por el oficialismo debido a que la oposición se retiró a última hora de las elecciones de 2005 alegando presuntas irregularidades en el proceso.
Las parlamentarias han sido calificadas de definitorias por el oficialismo y la oposición, con el argumento de que de ellas depende el avance o el freno de la “revolución”, presentada como un proceso de cambios progresista y socialista por Chávez, y como un sistema comunista y retrógrado por sus detractores.
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