Por Marcelo Montiel Fernández
La palabra justicia tiene su origen en el término latino iustitia, que significa que se le dé a cada uno lo que le corresponde o le pertenece. Para Ulpiano, el gran jurisconsulto romano del siglo III d.C., define la Justicia como la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su Derecho.
Hay que recordar que esta palabra nace de una idea religiosa que aún persiste entre los teólogos, quienes afirman que la Justicia es uno de los atributos de Dios que rige al mundo con peso, número y medida.
La justicia en la mayoría de los países del mundo, normalmente es representada, con la figura de una mujer con vestimenta romana, con lo ojos vendados, sosteniendo con su mano izquierda a la altura del pecho, en dirección al corazón, una balanza y en la otra mano una espada. Simbolizando los ojos cubiertos, lo neutral que tiene que ser el juez al dictar sentencia, quien no verá la raza, no investigará sobre el credo político o religioso, no le interesará el nivel social a que pertenecen las contrapartes, ni muchos le asustará o intimidará el poder económico o fortuna de alguna de las partes en litigio, porque no les mirará y más bien este hombre o mujer revestido de autoridad dictará su resolución apegado a ley.
La balanza personifica la medición a través de la cual el Magistrado va a dar a cada uno lo que es justo y la espada simboliza el poder, la fuerza para hacer cumplir su decisión. Es decir que un juez debe ser una persona recubierta de imparcialidad.
La frase exigimos justicia es casi siempre parte de una oración que encabeza los titulares de los diferentes medios de comunicación escritos de Nicaragua. Esta frase ha sido repetida miles de veces, por los del caso de la tapita de la Coca Cola que salieron premiadas con cincuenta mil córdobas.
Cabe destacar que este caso fue fallado a favor de los demandantes en el año 2008 por el Juez Primero Civil de Distrito Ad-Hoc de Managua doctor Francisco López y estando la sentencia firme basada en autoridad de Cosa Juzgada, la Sala Civil número dos del Tribunal de Apelaciones Circunscripción Managua dictó un auto ilegal a las nueve de la mañana del día 19 de diciembre del año 2008, en donde admiten un recurso de Apelación Extemporáneo sobre una sentencia firme basada en autoridad de cosa juzgada, posteriormente el mismo tribunal dictó sentencia revocatoria de las once de la mañana del día nueve de julio del año 2009.
En todo este tiempo los demandantes han aguantado agua, sol y hambre, pero están en pie de lucha, con la moral en alto y sobre todo con la fe firme e inquebrantable puesta en nuestro Señor Jesucristo que los magistrados les harán justicia. Bienaventurados los humildes porque ellos heredarán la tierra, los humildes confían callados y esperan en Dios.
Los demandantes del caso de la tapita de la Coca Cola, quienes en su gran mayorías son de escasos recursos imploran, ruegan, claman a los excelentísimos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, tanto de la Sala Constitucional Recurso de Amparo expediente número (120-09), como de la Sala Civil (expediente número 052-0002-09-CV), pronta y efectiva justicia.
¿Será fácil o difícil darle justicia al amigo? ¿Es rápido o dilatado darle justicia al poderoso? ¿Es fácil o difícil darle justicia al rico? Veámoslo de la otra cara de la moneda: ¿será muy fácil o muy difícil darle justicia al débil? ¿Es posible o imposible que le den justicia al pobre más aún cuando lucha contra un poderoso?
Como abogado que soy creo en la justicia humana, pero como cristiano creo aún más en la Justicia divina. Y estoy plenamente convencido que el Creador del universo iluminará las mentes y los corazones de los excelentísimos magistrados de la Sala Constitucional y/o de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, para que fallen conforme a Derecho. Le recuerdo a la contraparte que frente a un Goliat siempre el Señor tendrá entre sus manos a un David para vencerle.
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