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Esto respondería en parte a la orden que habría dado el presidente Daniel Ortega a los estudiantes que dirigen la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), quienes deberían “mejorar la imagen del partido dentro de las universidades”.
Ahora a los estudiantes, a quienes hace cuatro meses se les vio enfrentarse con morteros con otros estudiantes, se les ve realizando “prácticas solidarias” que beneficiarán a familias pobres de la capital.
“La UNEN garantiza la mano de obra voluntaria y los materiales son proporcionados por el Gobierno a través del Programa Viviendas Solidarias”, explicó Léster Molina, ex presidente del Comité Electoral de Recinto (CER) en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).
Dominga del Carmen Durán, de 44 años, habita en el barrio Enrique Smith, en Managua. Su familia está integrada por 11 personas, dos de ellas son niños menores de siete años.
Su vivienda era de zinc y plástico, ahora la casa será de bloques y el techo será renovado en su totalidad.
“Ya no se me pasará el agua, con las lluvias esto era un mar porque se pasaba por todos lados, todas las camas, los cuartos, todo se mojaba”, explicó Durán.
Las viviendas que construyen los estudiantes se pueden edificar en siete días, según Edwin Bans, estudiante de segundo año de Filología y Comunicación en la UNAN-Managua.
Doña Dominga afirmó que los únicos ingresos económicos en su hogar provienen de su negocio de tortillas. Esta señora vende entre 800 y 900 tortillas por día.
“Con lo que gano no podría componer mi casa, porque además tengo a mi mamá enferma, ella es ciega y se gasta (en medicinas, por ejemplo)”, dijo Durán.
La iniciativa de la UNEN de apoyar la construcción de casas hasta ahora se ejecuta en Managua. Sin embargo, es probable que se extienda a otros departamentos.
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