“No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente”.René Descartes
La Seguridad Social administra tres ramas: Enfermedad/Maternidad (EyM), financiada con 8.50 por ciento de los salarios mediante el Sistema de Reparto Anual. Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), financiada con 11.0 por ciento mediante el Sistema de Prima Escalonada y Riesgos Profesionales (RP), financiada por empleadores con 1.50 por ciento mediante el Sistema de Reparto de Capitales Constitutivos.
Por ley especial administra programa de Víctimas de Guerra, financiada con 1.50 por ciento patronal y 0.25 por ciento laboral, que desaparecerá, salvo las inclusiones que se inventan y sus excedentes deben pasar a las reservas generales.
¿Qué significa Sistema de Reparto Anual? Si la rama de EyM se financia con 8.50 por ciento implica que todos sus ingresos deben ser gastados durante el año, dejando reserva del 10 por ciento del gasto del año anterior.
Tengamos idea del monto recaudado: 8.50 por ciento de medio millón de asegurados, salario promedio C$$5,000 mensuales, totaliza C$$212.5 millones cada mes. Pagando a las Previsionales C$$300 por asegurado, para recibir atención mínima, suman C$$150 millones mensuales, quedando un excedente de C$$750 millones al año.
La pregunta obligada es: ¿por qué no mejorar la atención de EyM a los asegurados, jubilados y pensionados si hay suficientes recursos? Lo reducido del gasto ha permitido a la institución constituir reservas líquidas de más de 8,000 millones de córdobas sacrificando la salud de los asegurados.
¿Qué significa Sistema de Prima Escalonada para IVM? La cotización del 11 por ciento debe de ser suficiente para pagar todos los gastos de esta rama, siendo lo principal cubrir pensiones de invalidez, vejez, viudez, orfandad y ascendencia.
Se deben realizar proyecciones demográficas y financieras, estimar para los próximos 20 ó 30 años cuántos asegurados activos habrá y cuánto ingresará cada año. Asimismo se debe estimar cuántos pensionados habrá y cuánto dinero se tendrá que pagar cada año. Si lo recaudado cubre los compromisos para ese período se recomienda seguir cobrando el 11 por ciento. Si el resultado indica que habrá problemas financieros a partir de cierto año, podemos utilizar los intereses generados por las inversiones. Si estos ingresos combinados no son suficientes, tendríamos que utilizar las reservas, siempre que no se reduzca a menos de tres veces el gasto del año anterior. Esto se conoce como Estudio Actuarial.
El cálculo debe incluir deudas del Estado adquiridas desde 1979 y que ningún Gobierno ha querido aceptar por bienes pasados al Minsa, préstamos al Minvah e Inmine, aportes por cotizaciones entre otros, que ascienden a C$$20,000 millones, sin incluir intereses ni mantenimiento de valor por treinta años. Esta cifra es mayor a las reservas líquidas actuales, que a un plazo de 25 años el Estado debe presupuestar cuotas anuales de C$$800 millones y alargaría la agonía del instituto y de los asegurados sin cambios paranéfricos.
Deben incluirse todas las casas, terrenos baldíos, El Velero, Xilónem, Centro de Convenciones, urbanizaciones, etc., a precios de mercado y que ni siquiera están registrados en contabilidad a su verdadero valor. Con este panorama se debe de tomar la decisión de elegir el momento de incrementar las cotizaciones. Esto se hace para los próximos diez años (un escalón), a partir de unos dos años antes del año que se inicie el déficit operativo.
Efectuando los mismos cálculos de EyM en base del 11.0 por ciento tenemos ingresos de 275 millones mensuales y pagos de pensiones a 120,000 jubilados con promedio de C$$2,500 cada uno, la suma es de 300 millones al mes para un déficit anual de 300 millones. Este déficit se cubre con excedentes de EyM y de víctimas de guerra sacrificando la salud de todos sus afiliados.
Cuando los “expertos” piden revisar cálculos actuariales ignoran que con simple lógica y conocimiento de las operaciones matemáticas básicas se obtienen resultados objetivos. No se necesita ser graduado en Yale o Harvard para llegar a estos resultados. Sin duda alguna, el INSS está quebrado financiera, contable y actuarialmente, simplemente por mala administración, lo demás son discusiones bizantinas.
¿Debe salvarse? Sí, sacándolo de la influencia del Ejecutivo, pero no con reformas paranéfricas que castigan la economía de la ciudadanía y a los que aportan sus cotizaciones. [email protected]
Sin duda alguna, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) está quebrado financiera, contable y actuarialmente, simplemente por mala administración, lo demás son discusiones bizantinas.
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