Bicentenario entre lluvia y violencia

Millones de mexicanos se volcaron ayer a las calles para festejar el bicentenario de su independencia, en medio de un fuerte despliegue de seguridad y la emergencia provocada por lluvias, que podría aumentar con el ingreso de la tormenta Karl por el este del país.

MÉXICO/AFP

Millones de mexicanos se volcaron ayer a las calles para festejar el bicentenario de su independencia, en medio de un fuerte despliegue de seguridad y la emergencia provocada por lluvias, que podría aumentar con el ingreso de la tormenta Karl por el este del país.

Las autoridades esperaban que cerca de un millón de personas asistiera a la capital al desfile de carrozas sobre la historia y cultura mexicanas, a los conciertos y a la ceremonia del grito de independencia, en la plaza del Zócalo, encabezada por el presidente Felipe Calderón, poco antes de la medianoche.

Sólo en la capital, la celebración a lo grande tuvo un costo de millones de dólares, que incluyó la detonación de ocho toneladas de fuegos artificiales, algo que para muchos hubiera sido mejor que se invirtiera en obras públicas.

En las principales ciudades y carreteras de México se desplegaron 74,000 policías y militares para garantizar la seguridad de los festejos y de sitios estratégicos, informaron responsables del ministerio de Seguridad Pública y autoridades locales. Pese al temor a la violencia los festejos sólo fueron suspendidos o realizados a puertas cerradas en una decena de municipios, como el caso de Ciudad Juárez, considerada la más violenta de México, y en Morelia.

En Tamaulipas (noreste), escenario del asesinato de 72 migrantes de Centro y Sudamérica a manos del cártel de Los Zetas, el gobernador Eugenio Hernández instruyó mantener las ceremonias, inclusive en el poblado de San Fernando, en cuyos alrededores ocurrió la matanza.

Pero no sólo el miedo a la violencia acechó las celebraciones.

En el estado de Veracruz, este de México, cerca de 25,000 personas pasaron los festejos en albergues debido a las inundaciones provocadas por las lluvias de las dos últimas semanas.

Esas precipitaciones, las más fuertes registradas en México y que dejan un millón de afectados, podrían empeorar con la llegada de la tormenta tropical Karl que ayer tocó la península de Yucatán (este) con vientos de 95 km por hora.

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