El misionero Alberto Boschi continúa su peregrinación en busca de justicia, pero ayer descartó la visita que tenía prevista a la Embajada de Estados Unidos, porque el gobierno de Daniel Ortega podría señalar a los diplomáticos de injerencistas o de querer atentar contra el Gobierno.
“Consideramos que no es prudente una visita a la embajada de Estados Unidos, por la polémica que hay en este momento entre el presidente Daniel Ortega y el embajador (Robert) Callahan. Ortega dice que el Gobierno yanqui quiere hacer un golpe de Estado en Bolivia, Ecuador y Nicaragua y, tomando en cuenta que instrumentalizaron la visita al señor (Pedro) Vuskovic, no es lo más prudente”, dijo Boschi a LA PRENSA.
- Alberto Boschi está considerando pedir la renovación de la visa nicaragüense.
Lo estoy considerando porque tengo una hija, el proyecto de Ciudad Sandino me importa mucho, no sabemos qué va a pasar el 23 de septiembre; puede ser que el 24 me saquen por la fuerza, entonces qué va a ser de mi hija, de mi esposa, del proyecto social. Estoy valorando la posibilidad de ir a Migración. Además tengo que quedarme en Nicaragua porque me estoy defendiendo, tengo un recurso de amparo en el Tribunal de Apelaciones y si me sacan es más difícil que me pueda defender, dijo Boschi.
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Boschi visitó la semana pasada al representante de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Nicaragua, Vuskovic, y de inmediato el gobierno de Ortega pidió el retiro de este diplomático.
Antes, Ortega había aumentado sus ataques verbales contra el Gobierno estadounidense, señalándole de tener interés en realizar un golpe de Estado contra el gobierno nicaragüense, lo que fue desmentido la semana pasada por el embajador Callahan.
Boschi, un misionero católico de origen italiano al que Ortega le quitó la nacionalidad nicaragüense, dijo ayer que, aunque no visitará la embajada de Estados Unidos, continuará con su programa de visitas a otras embajadas y organismos internacionales, para informales sobre su situación jurídica.
Su próxima reunión sería con representantes de la Unión Europea, aunque no específico fecha.
“Ya antes dijeron que era agente de la CIA. Cuando estaba en Italia dijeron que estaba recaudando dinero para desestabilizar al país, me están otorgando un poder que no tengo, el poco dinero que puedo recoger lo invierto en la escuela, en la misión católica de Ciudad Sandino, no tengo dinero para hacer caer un gobierno”, manifestó Boschi.
Sobre la posibilidad de que algunos embajadores se nieguen a recibirlo por lo acontecido con el representante de la OEA, Boschi dijo ayer que eso sería sumamente grave porque la intimidación del Gobierno estaría quitando la libertad a las embajadas.
“Si una embajada rechaza una reunión sólo por miedo, ya estamos en una dictadura, porque yo no soy ningún delincuente para que no me reciban; sólo soy una personas que pide respeto por sus derechos humanos. Me parece absurdo que una embajada rechace mi petición”, expresó Boschi.
El presidente de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, dijo hace días que él está a favor de sacar del país a los embajadores que emitan críticas al Gobierno en público.
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