El desgobierno actual es una máquina productora de “tormentas”, pero no de agua que es fuente de vida, sino de pesadas cruces de carácter económico, que como un “frente estacionario” nos ahogan con una lluvia copiosa de cargas tributarias.
Nicaragua aún está damnificada por los estragos de la “tormenta cédula 300 córdobas”, la que aún no sale del país, ni pierde fuerza. Tampoco son efectivos los comités de mitigación de desastres. Como si faltara más, al mismo tiempo nos cae la “tormenta pasaporte 35 dólares”. Y recordemos que falta la temporada de huracanes.
Por mucho que nos esforcemos por descubrir un solo aspecto positivo para los nicaragüenses en el cobro de los 300 córdobas por la nueva cédula, y 35 dólares por el nuevo pasaporte, no existe. La única explicación tiene dos sentidos: 1) para disminuir el déficit presupuestario, y 2) para ser entregado a alguien o grupo de personas en pago de
Desde el punto de vista legal es un adefesio. En el caso de la nueva cédula, la reforma constitucional de 1995 establece que todo arancel debe ser dictado por la Asamblea Nacional. También viola los artos. 114 y 115 de la Constitución, el arto. 9 del Código Tributario, el arto. 57 de la Ley de Administración Financiera y del Régimen Presupuestario. Además, el arto. 53 de la Ley de Identificación Ciudadana establece la gratuidad de la cédula. Y en todo caso, según expertos, el valor máximo que este tipo de documentos puede tener es de 60 córdobas.
En cuanto al nuevo pasaporte, nuestro ordenamiento jurídico no faculta a la Dirección General de Migración y Extranjería para cobrar un tributo cuyo valor sea mayor del costo real del documento emitido; puesto que su naturaleza no es ni recaudatoria, ni es fuente para el Presupuesto General de la República, sino una institución prestataria de servicios migratorios. Costo de operación y valor del documento que se cubre con el actual precio de 350 córdobas.
En este sentido, llama la atención que el diputado del PLC, Maximino Rodríguez, defienda la pretensión de la Dirección General de Migración y Extranjería, argumentando la pérdida del valor de la moneda. Sería importante que le conteste a los trabajadores nicaragüenses lo siguiente: ¿Qué opina del salario mínimo, y qué hace para mejorarlo? El mismo diputado defiende un precio en moneda extranjera, parece que ya se acostumbró a pagar en córdobas, pero a cobrar en dólares.
En relación al aspecto social, lo que se deduce es un gran abismo entre el discurso gubernamental “cristiano, solidario y socialista” y los efectos negativos que estos cobros ilegales e injustos ocasionan a los principios elementales de la Constitución, en cuanto al ejercicio de los derechos civiles y políticos, así como crear obstáculos para buscar nuevos horizontes de trabajo, que en este país cada día son menos. La migración de nuestros compatriotas aumenta aceleradamente, al igual que se multiplican los problemas para permanecer y laborar en otro país. Actualmente, Costa Rica incrementó el costo para el trámite de legalización de nicaragüenses en su territorio.
El “desgobierno “danielista”, lejos de abogar por el “Pueblo presidente” radicado en Costa Rica con su homóloga Laura Chinchilla, lo que pretende es aumentar (en dólar) el valor del pasaporte de 17 a 35 dólares. El valor de la cédula pasó de 50 a 300 córdobas. Y a diferencia de Costa Rica donde los certificados de nacimiento son gratuitos, en nuestro país pagamos hasta 100 córdobas.
Este “desgobierno” no quiere que seamos ciudadanos, pretende arrebatarnos el derecho constitucional de elegir y ser electo. Pero sí nos quiere tener de rehén: Porque sin certificado de nacimiento no podemos tramitar y obtener la cédula de identidad; sin cédula no podemos tramitar y obtener el pasaporte; y sin pasaporte no podemos salir legalmente de Nicaragua, a menos que nos convirtamos como miles de compatriotas, en “ilegales en otro país”. Si no actuamos pronto, unidos y enérgicamente, este “desgobierno” nos va a cobrar en este invierno hasta el agua que cae del cielo.
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