MÉXICO/AP
Para ser una actriz con capacidad demostrada para los registros dramáticos o chistosos, podría parecer extraño que Gabriela de la Garza no pueda ocultar sus sentimientos al hablar de su buena racha de trabajo o lo mucho que le duele la violencia en su país.
Hace aproximadamente un año hizo una serie de monólogos para el canal Sony Entertainment y entonces pocos la reconocían, aunque trabajó en algunas obras de teatro y telenovelas como Amor es querer con alevosía y Mirada de mujer II.
A mediados de 2010 vinieron sus papeles protagónicos en series que rompieron el molde de los típicos productos mexicanos, como Bienes raíces y Las Aparicio , y de la noche a la mañana su rostro se convirtió en una presencia común en la capital mexicana en autobuses, estaciones de trenes y todo tipo de superficies.
Ese despegue lo agradece y como una ráfaga aparece un brillo en sus ojos cuando habla de su pasión por la actuación y cómo la combina con los estudios que hizo en sicología.
Pero la ola de violencia que arrecia en México la lleva a mirar al piso, le desaparece la sonrisa y casi inconscientemente mueve su cabeza de lado a lado en una señal apenas perceptible de negación.
IMPACTADA Y TRISTE
Ante la pregunta expresa de si se imaginaba emigrando a Hollywood o Nueva York para continuar ampliando los horizontes de su carrera, no se muerde la lengua y confiesa: “¡Me imagino emigrando de este país!”.
No sé a dónde, pero sí me lo imagino. Estoy muy, muy triste con lo que está sucediendo, muy impactada. Y aunque todos los días me pregunto qué más puedo hacer como persona, como ciudadano y hago lo posible, me da mucho miedo vivir en este país. Mucho, mucho miedo”, afirmó la actriz de 31 años.
“No creo que vayan a mejorar las cosas, lamentablemente, y me imagino yéndome, sí, por miedo más que nada”, recalcó para luego mirar de frente con el semblante tieso.
“Me da pánico salir a la calle … Porque uno empieza a crecer un poco y lo menos que quiere uno es llamar la atención. Ya no puede uno ni ver las noticias porque además es espantoso”, declaró.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 B