MIAMI/ EFE
El pastor cristiano Terry Jones anunció ayer que, a pesar de las presiones recibidas, no cederá en su plan de quemar copias del libro sagrado del islam el próximo sábado con motivo del noveno aniversario de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
La decisión de Jones, pastor de la pequeña iglesia evangélica Dove World Outreach, de apenas 50 miembros, de la tranquila Gainsville (norte de Florida), ha trastornado profundamente la vida plácida de esta ciudad, considerada una de las mejores para vivir y conocida principalmente por acoger a la Universidad de Florida (UF), una de las más grandes de EE.UU.
La Policía de Gainsville y el cuerpo de bomberos evalúan qué medidas tomar, ya que la iniciativa de Jones coincide además con la llegada de unos 90,000 seguidores de futbol americano a la ciudad, así como un número indeterminado de periodistas y manifestantes contrarios a la acción del pastor.
La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, instó al reverendo a desistir de su plan y condenó dicha propuesta. En el mismo sentido fue la reacción del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, para quien una iniciativa de esta naturaleza “sólo puede conducir a incrementar la discordia y la polarización entre las comunidades”.
A las declaraciones de condena se sumó la Unión Europea y el Vaticano, que considera que sería “un gesto de grave ofensa contra un libro considerado sagrado por una comunidad religiosa”.
El principal diario local, The Gainsville Sun, colgó un anuncio pagado en su edición digital para recoger firmas en contra de la celebración de este acto. En la petición se lee: “Por favor, no queme el Corán” y se exhorta a Jones a que abandone sus planes por el bien de la comunidad de Gainsville.
El predicador y sus feligreses tienen previsto quemar un Corán el sábado en la noche, mientras la Policía desplegará numerosos efectivos cerca del templo.
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