José Velázquez

Extraña amnesia brasileña

A menos de 30 días de las elecciones generales en Brasil, las señales que pronostican una victoria de Dilma Rousseff, escogida por el presidente Lula para sucederle, son abrumadoramente contundentes. Lo que hace aproximadamente medio año era un resultado improbable —el candidato de la oposición José Serra disfrutaba de una ventaja de más de 10 puntos— ahora, con una ventaja de 30 puntos la candidata del PT se prepara para ganar la Presidencia en primera vuelta.

La interpretación más convincente de tan sorpresivo cambio se atribuye a lo siguiente: a) un apoyo incondicional por parte del presidente Lula, cuya popularidad ronda en el 80 por ciento y al que se le atribuye, erróneamente, la exclusividad del exitoso crecimiento y progreso del país; b) una campaña opositora caótica, desorientada e incapaz de presentar un programa convincente, novedoso y agresivo por parte del candidato y de su propio partido; c) un claro temor de que un cambio de timón ponga en peligro la prosperidad actual, o como se diría en los Estados Unidos, si no está quebrado para que repararlo.

Sin embargo, en lo que pareciera un fenómeno de amnesia política generalizada —incluyendo inexplicablemente al PSDB, el propio partido de Fernando Henrique Cardoso— se ignora el hecho de que la “felicidad y prosperidad” que el Brasil está disfrutando fue resultado de una estrategia económica inteligentemente planeada y exitosamente ejecutada durante la administración de FHC. Hábil e inteligentemente Lula supo complementarla con exitosos programas sociales —en algunos casos de carácter netamente asistencialista— inclusive criticados por el mismo Lula, quien en una ocasión declaró que podrían “producir vagabundos”.

Entre muchos otros aciertos, la introducción del Plan Real durante el gobierno de FHC permitió sacar al Brasil de su crónica crisis inflacionaria que no permitía al gigante dormido liberarse de su letargo histórico, estabilizando la economía, atrayendo la inversión extranjera y dando así inicio a un crecimiento económico sin precedente, hasta el día de hoy omnipresente. Sin esa brillante ejecución Lula no hubiera podido llevar al Brasil al punto de dejar de ser un país que “no se podía tomar en serio”, como en una ocasión se cree declaró el general De Gaulle a una de las más importantes economías emergentes junto con China, India y Rusia.

Esa inexplicable falta de reconocimiento popular —según muchos atribuible en gran parte a la introducción de una impopular pero indispensable reforma al sistema de seguridad social— mancomunada al insólito aislamiento por su propio partido, está desde ya permitiendo el avance de una estrategia a largo plazo de la izquierda brasileña de la cual la elección de Dilma es clave. Aparte de posicionarse con un liderazgo político indiscutible en todos los niveles electorales, Lula y el PT esperan darle al PSDB una derrota de tal magnitud, que amenaza con hacerlo desaparecer como un contendiente político digno de consideración.

Desde la perspectiva geopolítica latinoamericana en particular y la mundial en general, dadas las controversiales posiciones adoptadas por Itamaraty en Honduras, Venezuela, Colombia e Irán y la huella de inoportuna parcialidad que las mismas provocaron, existe mucha preocupación sobre si Dilma continuará dicho camino o si su gestión será menos enmarañada. De seguir la línea de Lula será difícil que Brasil logre asumir la posición de liderazgo continental, que por naturaleza le correspondería.

Si bien recientemente la izquierda latinoamericana había perdido impulso después de tremendas derrotas en Chile, Colombia y Costa Rica, es innegable que esta inminente victoria volverá a inclinar la balanza a su favor, dando entre otras cosas, la oportunidad al bufón venezolano y sus satélites de continuar contando con la indiferencia e inclusive simpatía de tan importante vecino. [email protected]

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí