Unas tres mil tortugas arribaron a la playa del Refugio Silvestre La Flor, en Rivas, para desovar. Efectivos del Ejército de Nicaragua resguardaron la llegada de estos animales para evitar que pobladores aledaños se llevaran los huevos de paslama para venderlos. Igualmente, aves de rapiña merodeaban la costa para sacar rédito. LA PRENSA/T. STARGARDTER

Desovando

Unas tres mil tortugas arribaron a la playa del Refugio Silvestre La Flor, en Rivas, para desovar. Efectivos del Ejército de Nicaragua resguardaron la llegada de estos animales para evitar que pobladores aledaños se llevaran los huevos de paslama para venderlos. Igualmente, aves de rapiña merodeaban la costa para sacar rédito.

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