Por Anne Pérez Rivera, Roberto Morales y Wendy Álvarez Hidalgo
El anteproyecto de ley del Plan Nacional ante Desastres Naturales, anunciado el lunes pasado por el presidente Daniel Ortega, implica una peligrosa estrategia para incluir a los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) en la atención y distribución de la ayuda humanitaria en caso de emergencias.
Además, representa un “golpe” directo que le quita funciones a la Vicepresidencia de la República, bajo cuyo alero está por ahora el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales (Sinapred), que con la propuesta de Ortega pasará a depender del Poder Ejecutivo, es decir del Presidente de la República.
Así lo advirtió el ex secretario ejecutivo del Sinapred, Cristóbal Sequeira.
- El Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), en conjunto con la Defensa Civil, tienen listo un plan de acción.
A juicio del ex secretario ejecutivo del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), Cristóbal Sequeira, la planificación es fundamental para atender la emergencia.
“La prioridad en una emergencia debe ser asistir a la población en riesgo lo más pronto posible. La coordinación entre las entidades debe tener eso como prioridad”, destacó Sequeira.
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Mientras la iniciativa anunciada por Ortega, en la cual se crea un nuevo Consejo de Atención a Desastres bajo la tutela de la Presidencia y de la Secretaría de Comunicación dirigida por Rosario Murillo, que a su vez dirige a los CPC, se envía a la Asamblea Nacional para su aprobación, los daños por las lluvias siguen aumentando a nivel nacional.
Las lluvias desde mayo hasta la fecha han dañado un total de 4 mil 734 viviendas en todo el país, afectando a 132 mil 717 personas. De esta cantidad, 1,720 personas se mantenían en los 20 albergues activados como consecuencia de las recientes lluvias.
Además, 37 personas han muerto a causa de las lluvias y alrededor de 37 mil 27 manzanas de arroz, frijol, maíz y sorgo fueron dañadas.
En cuanto a la infraestructura vial, la situación es grave. Según dijo ayer el titular del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), Pablo Fernando Martínez, hay más de 13 mil kilómetros afectados, de los cuales más de 8 mil kilómetros corresponden a la red de caminos productivos.
Para atender los daños, según dijo ante los diputados de la Comisión de Infraestructura y Servicios Públicos de la Asamblea, el MTI requiere de 208.5 millones de córdobas para atender los daños que se han presentado en la red vial del país.
“Todos lo que son caminos de estación seca, alrededor de ocho mil 500 kilómetros, están intransitables. Los caminos de todo tiempo también están dañados y varios puntos de las carreteras asfaltadas”, aseguró Martínez, quien encontró eco entre los diputados para aprobar fondos para reparar las vías con una futura reporta presupuestaria.
LO PEOR ESTÁ POR VENIR
Según indicó el jefe de la Defensa Civil para Managua, teniente coronel Néstor Solís, el riesgo es persistente. Septiembre y octubre son, históricamente, los meses que más llueve en Nicaragua.
Las lluvias no dan tregua, mientras los suelos están saturados y aumentan los riesgos de deslaves e inundaciones.
Los riesgos de deslaves son mayores en municipios como Santo Domingo, en la región Central; en Quilalí, Pueblo Nuevo y San Juan de Limay en el Norte, por ejemplo.
En Managua, según el secretario general de la comuna, Fidel Moreno, el lago Xolotlán ha alcanzado niveles preocupantes.
En declaraciones al Canal 100% Noticias, Moreno refirió que el lago ha pasado de 37.5 metros, en mayo pasado, a 41.5 metros sobre el nivel del mar, lo que incrementa el riesgo de inundación en las zonas costeras.
En 1998 el lago Xolotlán alcanzó 42.5 metros sobre el nivel del mar, con las lluvias del huracán Mitch.
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