Doña Teodora Huete Altamirano está feliz porque su hijo está vivo. LA PRENSA/R. MORA

Desenlace feliz para familia de Estelí

Familiares de Johnny Ramírez Huete, originario de la ciudad de Estelí, celebraron que el joven —a quien creyeron parte de las 72 víctimas masacradas en México— esté vivo.

CORRESPONSAL/ESTELÍ

Familiares de Johnny Ramírez Huete, originario de la ciudad de Estelí, celebraron que el joven —a quien creyeron parte de las 72 víctimas masacradas en México— esté vivo.

Teodora Huete Altamirano, madre del muchacho, había manifestado su preocupación porque habló con su hijo por última vez el pasado martes.

Explicó que sintió que su mundo se derrumbó cuando les pareció ver que una de las víctimas de esa masacre usaba una ropa similar a la que vestía su hijo.

Relató que en la última conversación con su hijo él le dijo que los iban a pasar de un rancho a otro en el estado de Tamaulipas de México y que sentía temor porque había mucha gente armada.

Cuando ella intentó hablar con él, después de conocer lo que ocurrió en Tamaulipas, un supuesto coyote le respondió que su hijo ya se había ido.

Y no fue hasta la noche del sábado cuando doña Teodora recibió la llamada de un familiar de Estados Unidos que le dijo que su hijo estaba vivo.

Finalmente pudo hablar con su muchacho el domingo. “Aquí mis vecinos me han apoyado y han estado presentes desde que salimos gritando de dolor después de creer haberlo visto (en la televisión) entre las víctimas de México, pero ahora nos llenamos de felicidad y estoy muy agradecida con Dios”, dijo Huete, quien hizo varios oficios religiosos en acción de gracia por la vida de su único hijo varón.

Relató que su vida ha sido impactada por muchos pasajes dolorosos como la muerte de su hermano, a quien asesinaron junto a su hijo hace unos 5 años, a su papá le dieron muerte cuando andaba en estado de ebriedad y su marido fue secuestrado por un grupo de hombres armados hace más de 17 años y nunca más supo de él, por lo que ya no aguantaría un golpe más.

Johnny tiene dos niños y había estado cinco años en Estados Unidos, pero regresó a Nicaragua por problemas de salud, sin embargo hace un mes partió de nuevo a ese país con el fin de trabajar y poder comprar un tratamiento que necesita su mamá.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí