POLÍTICA Y TÉCNICA
“El mundo no ha cambiado por la política sino por la técnica”.
Friedrich Dürrenmatt (1921-1990), escritor suizo.
CORONEL MATUS
En un modesto homenaje, familiares y ami- gos honrarán la memoria del ilustre centroamericanista y connotado dirigente político de la revolución liberal nicaragüense, Manuel Coronel Matus (1864-1910) al cumplirse 100 años de su muerte. Coronel Matus fue un importante jurista, político y periodista, promotor de la unidad de los pueblos centroamericanos que desempeñó los cargos de presidente del último proyecto de Unión Centroamericana; secretario ejecutivo de la República Mayor de Centroamérica (integrada por Nicaragua, Honduras y El Salvador); canciller y ministro de Instrucción Pública y de Gobernación, todos durante el gobierno de José Santos Zelaya.
Hombre de ideas progresistas y antiimperialistas, fue uno de los principales ideólogos de La Libérrima, la Constitución que modernizó a Nicaragua estableciendo entre otras la educación laica y la separación Estado-Iglesia.
Murió el 28 de agosto de 1910 en circunstancias poco claras, en el marco de las persecuciones políticas impulsadas por facciones conservadoras, tras la expulsión y derrocamiento del presidente Zelaya en 1909.
En un acto privado, sus descendientes se reunirán hoy a las 12:00 del mediodía para rendirle homenaje a su memoria y colocar una ofrenda floral en su tumba, en el restaurado Cementerio San Pedro de Managua, frente al edificio central del INSS.
Carlos José Maturana Coronel
POLÍTICA DEL PUEBLO
A ningún político, gobernante de Estado o partido político, se le puede subestimar el poder político y la sicología de masas que tienen. La política da sorpresas repentinas. No hay adversario chiquito, de donde menos se espera resultan las novedades. El que sorprende a los políticos con su política democrática es el pueblo. La política es del pueblo, no de los políticos.
Bien lo expresó el ex funcionario estadounidense Richard Feinberg, del gobierno de Bill Clinton, la semana pasada en una conferencia que organizó Amcham: “Es indispensable asegurar que las elecciones del 2011 sean limpias y democráticas, para que la comunidad internacional continúe financiando proyectos a Nicaragua; que Hugo Chávez es un hombre con poco interés en la democracia”.
Feinberg infundadamente sólo enunció en su conferencia para crear intrigas y confundir.
Estos epítetos lanzados por Richard Feinberg evidentemente son confucionistas creadores de dudas en el ambiente nacional e internacional con lo que respecta a nuestras elecciones del 2011, en cambio Julissa Reynoso e Hilda Solís, entre otros funcionarios de EE.UU., que nos han visitado, sus discursos por ahora han sido afables, moderados, enmarcados en un futuro mejor.
Dice William Shakespeare, en su obra Julio César : “Triste es la grandeza que no pueda sobrevivir al ponzoñoso mordisco de la envidia. Démonos, por tanto, un adiós imperecedero. ¡Por siempre y hasta siempre! Si nos encontramos otra vez, será sonriente. Si no, habremos hecho bien en despedirnos”. (Págs. 94 y 138. Grupo Editorial Norma, 1999. San José). Dejen que cada gobernante haga lo necesario por el bienestar del pueblo, éste es el que necesita y elige a su gobernante.
¿Acaso ir a votar no es democracia? Claro que sí, Feinberg se equivoca con respecto a las elecciones. Cada partido político en las urnas electorales tiene sus comisiones de trabajo, que también son observadores, además de los observadores internacionales que siempre han venido.
Feinberg debería rememorar y tener conciencia que EE.UU., tiene una deuda con el pueblo de Nicaragua, todavía no solventada y el pueblo tampoco lo ha exonerado de pagar los daños y perjuicios como sentenció la Corte Internacional de Justicia de La Haya por haber auspiciado a la Contrarrevolución, y se dice que son 17 mil millones de dólares. El pueblo tiene herederos que pueden hacer uso de ese derecho.
Bayardo Quinto Nuñez
IDIOSINCRASIA NICA
En referencia a la carta del señor Alfonso Valcárcel, publicada el pasado miércoles bajo el título: “Idiosincrasia nica”, deseo expresar, como nicaragüense, mi pesar ante semejante actitud, proveniente del administrador de un centro nocturno de semejante “categoría” como es el Pharaohs Casino. Nunca he visitado dicho lugar y si algún día lo hiciera, iría preparado para enfrentar la faraonesca actitud de sus empleados.
Pero el señor Valcárcel no debe mezclar la actitud de los encargados de ese casino con la de los demás nicaragüenses, porque aunque los nicas tengamos mundialmente la fama de impuntuales, somos un pueblo respetuoso con nuestros visitantes y más aún cuando éstos son nuestros benefactores.
La puntualidad es una cuestión de cultura y, por ende, de buena educación, atributos que desgraciadamente están ausentes en la gran mayoría de los nicaragüenses y la falta de una disculpa cuando es preciso ofrecerla, es el extracto de la prepotencia, presente en todo indio puesto a repartir chicha.
Ramón Pineda