Kristen Stewart y Robert Pattinson, dos jóvenes de carreras más bien insulsas, le han chupado más que sangre a la taquilla. LA PRENSA/AP/Summit Entertainment, Kimberley French

Hollywood apuesta a rostros desconocidos

Hollywood ha descubierto que, en esos casos en los que el libro es la estrella, sale más rentable apostar por rostros desconocidos, una tendencia que han seguido las adaptaciones de

Madrid/ EFE

Hollywood ha descubierto que, en esos casos en los que el libro es la estrella, sale más rentable apostar por rostros desconocidos, una tendencia que han seguido las adaptaciones de Twilight o Harry Potter y que David Fincher rubrica al convertir a Rooney Mara en la nueva Lisbeth Salander.

Por un lado, la crisis obliga a reducir gastos y los cachés de las estrellas hacen todavía más costosa una superproducción. Por otro, un rostro muy popular para una novela con muchos adeptos es más difícil de encajar en la imaginación del lector.

Y así, los actores desconocidos son los que últimamente se llevan el gato al agua para poner cara a los héroes de millones de lectores en las últimas adaptaciones de los best-seller a la gran pantalla.

En el siglo XXI, esta tendencia se ha acelerado. Harry Potter , papel que por razones de edad era difícil de atribuir a una superestrella —aunque por ahí andaba Haley Joel Osment de The Sixth Sense —, recayó en un tal Daniel Radcliffe que ahora es archipopular y que incluso se ha desnudado en el West End por los dictámenes de Equus .

La saga, desde luego, tenía como principal reclamo a J.K. Rowling y el presupuesto ya se disparaba con los derechos del libro, la ambientación victoriana y los efectos especiales que exigía llevar al cine la escuela de magia de Hogwarts.

LOS CHUPASANGRE

Por su parte, Emma Watson, la Hermione que da la réplica a Potter, se convirtió no sólo en imagen de marca de Burberry y Chanel, sino que apareció en 2009 como la actriz más rentable de Hollywood en lo que va de siglo: con un caché medio, su filmografía ha hecho ganar a los productores 3,700 millones de euros. Casi nada.

Una operación todavía más inteligente fue la de la película Twilight , basada en la trilogía vampírica que ha hecho multimillonaria a Stephanie Meyers. Los héroes románticos de Bella y Edward, mortal y vampiro respectivamente, costaron lo que para Hollywood son dos duros en esa primera entrega.

La directora, Catherine Herdwicke, venía del cine independiente, y fichó a dos jóvenes de carreras más bien insulsas: Kristen Stewart y Robert Pattinson. Con 37 millones de dólares recaudó 392 en todo el mundo y puso en el mapa a dos ídolos para los adolescentes.

La segunda entrega, New Moon , con 50 millones de dólares, aún funcionó mejor y acumuló 709 millones de dólares y con la tercera, Eclipse , con 68 millones —los actores iban aumentando sus exigencias— volvió a arañar 652 millones más. Una operación perfecta.

Y ahora que Tobey Maguire ha dejado los hábitos de hombre araña, será otro actor de los que hay que investigar antes de hablar de él, Andrew Garfield, el encargado de poner la cara a Peter Parker y el cuerpo a ese mallot que oculta incluso el rostro.

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