Sufrimiento
“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.
Viktor Frankl (1905-1997), psiquiatra y psicoterapeuta austriaco.
Nuevo TPA
Así como van las cosas, la Corte Suprema de Justicia pasará a ser el nuevo TPA (Tribunales Populares Antisomocistas), que juzgaba, condenaba y mandaba a fusilar de manera sumaria a las personas detenidas por razones políticas al inicio de los años ochenta.
Los casos que revisen, dictaminen y sentencien los conjueces, convertidos en tribunal especial de facto por obra y gracia de la chabacanería política y la miseria moral y material de viejos robles de la desvergüenza y el oportunismo, verdaderos sicarios sociales, pistoleros a sueldo dispuestos a matar la institucionalidad del país por un puñado de dólares mensuales.
Todos los condenados por este tribunal espurio pasarán a ser reos políticos, porque su sentencia fue dictada por un tribunal político formado por militantes de un partido político que de por sí y ante sí se ha erigido en juez de los demás pasando encima de las leyes, de la institucionalidad y de cualquier viso de legalidad.
No tenemos por qué respetar, ni acatar las decisiones de semejante engendro de los tiempos más déspotas de la humanidad. El nuevo TPA hecho a la medida de alguien que se dice estadista y no tiene la menor idea de cómo se construye un Estado, que se dice presidente de los pobres, mientras se enriquece a manos llenas con el dinero del pueblo venezolano, dado supuestamente para ayudar al desarrollo del país y utilizado para formar empresas familiares, que se dice comandante y pasó lo más crudo de la guerra en “las montañas” de los parques de San José, Costa Rica.
En fin, estamos hablando de la resurrección del sistema jurídico somocista, incluso con varios de sus cuadros, bisoños allegados de la dictadura en aquel tiempo y hoy prominentes miembros de la nomenclatura jurídica orteguista, porque ese tipo de individuos (caballeros y damas) son muy necesarios para el trabajo sucio, que siempre es mucho el que se necesita para construir una dictadura, para asegurarse la impunidad y la protección de las riquezas mal habidas.
Eduardo Cáceres
Gratitud y solidaridad
En alguna otra carta al director mencioné que las cosas en nuestro país se estaban tornando sumamente interesantes. Y esta realidad la hemos visto en los últimos días cuando muchas personas han expresado su opinión acerca de la posibilidad que don Fabio Gadea sea nuestro próximo presidente.
¡De repente!… parece que nos hubieran abierto un trocito de ventana para respirar en un lugar que se antojaba sumamente viciado e intoxicado y sin mayores posibilidades de mejorarse.
Rápidamente el panorama ha cambiado y el paisaje, lleno de un aire fresco y con una nueva fragancia nos ha llenado de esperanza renovada.
Además de las encuestas realizadas por varios medios, está claro que lo que necesitamos son caras nuevas que representen nuestros valores tradicionales y que se lancen a la ¡verdadera revolución!: la honestidad en todos los ambientes y circunstancias.
A como dé lugar, debemos echar al basurero lo que es basura y limpiar la casa hasta dejarla reluciente y reconstruida. Ya me estoy imaginando las caras pálidas y demudadas de los actuales gobernantes… deben estar rechinando los dientes.
Por otro lado, quiero reconocer la actitud generosa y elegante de Eduardo Montealegre quien ha expresado su deseo de declinar su candidatura a la Presidencia, con tal de facilitar la democracia en nuestro país. Le estoy muy agradecida por este gesto propio de una persona madura.
También por este medio quiero felicitar al periodista Carlos Fernando Chamorro por el premio Moors Cabot, del que fue objeto y que recibirá en los próximos días. Efectivamente, sus trabajos de investigación están realizados con alta calidad periodística y ciudadana. Cuánto agradezco que tenga informada a la ciudadanía.
¿Qué sería de nosotros si los periodistas no hicieran el trabajo de investigación y nos transmitieran los hechos apegados a la verdad? Nos quedaríamos colgados en la ignorancia.
Espero que la alcaldesa designada de Managua o el señor Moreno, aunque sea por “cólera”, nos demostraran que son capaces de limpiar nuestra ciudad de tanta porquería.
Por supuesto que los primeros que deben limpiarse son las personas.
María Román
No hay mal que dure
Hace pocos días el presidente Daniel Ortega celebró su tercer año de gobierno de este segundo mandato “constitucional”, que en realidad es equivalente a 14 años en el poder, del que se hizo en 1979.
Un aniversario con más penas que glorias. Su proyecto “Pueblo Presidente” y su “Gobierno de Unidad, Nicaragua triunfa” arrojan cifras que avergüenzan porque ha llevado al pueblo nicaragüense a más pobreza, a más hambre y miseria con grandes y nuevas cifras disparadas de todo un ejército de desempleados, que hoy son el ejemplo claro de su insustituible capacidad de destruir y desgobernar Nicaragua.
Ortega está obsesionado con reelegirse, aunque sea sobre los escombros de una sociedad que se ha empeñado en destrozar desde sus bases, acabando con la ética y los principios de honradez y honorabilidad que un día fueron nuestro orgullo. Políticos prostituidos, empresarios sometidos, una sociedad presa del miedo que se disfraza de indiferencia… ¿Para eso quiere reelegirse?
La trayectoria de Ortega es mediocre y su poder está basado en el soborno, la coacción, la intimidación y la traición suprema a los ideales de quienes fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional y de aquella generación de jóvenes maravillosos que “nunca dijeron que morían por la Patria, sino que murieron”.
Hoy, con el dinero escamoteado a los venezolanos, que le da el presidente venezolano, Hugo Chávez, compra voluntades, arrodilla “oligarcas” para que lo incluyan en su círculo, compra periodistas, radios y estaciones de televisión, familias enteras, con cardenales y bendiciones incluidas.
Ortega llena plazas con empleados públicos que tienen pánico de perder sus empleos y pagando miles de dólares a grupos musicales de prestigio para darle “circo” al pueblo. En eso supera a los Somoza, que sólo daban bolis de guaro y a veces nacatamales.
A Ortega tampoco le ha importado, nunca, —gobernando desde arriba o desde abajo— lasuerte de miles y miles de nicaragüenses a quienes el hambre y el desempleo nos ha forzado al exilio económico. La mayoría de nosotros en Costa Rica hemos encontrado en su pueblo y Gobierno más apoyo, calor humano y solidaridad, que de parte del régimen de Ortega y sus instituciones.
A estas alturas ni siquiera podemos cedularnos ni votar en el exterior, a pesar de que existe una ley vigente que nos otorga ese derecho.
Las autoridades costarricenses, evidenciando más preocupación por nuestros problemas que el Gobierno de Nicaragua, está esperando que la Cancillería autorice que las partidas de nacimiento y los “récord de Policía” se emitan directamente en el Consulado y no tengamos que pagar montones de dólares para que las autentiquen en Nicaragua.
Costa Rica dice que acepta la firma del cónsul en el documento, sin necesidad de autenticación alguna. Eso hace ya varios meses. Pero el gobierno de Ortega sólo ha respondido con la indiferencia y el silencio.
El pueblo nicaragüense está callado, pero con los ojos muy abiertos.
No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Y este mal que hoy nos hace no durará demasiado.
José Ramón Gutiérrez Martínez
Pandilleros nocturnos
Actualmente en la ciudad de Matagalpa, como en otros lugares de Nicaragua, los pandilleros nocturnos están haciéndole la vida imposible al pueblo trabajador.
Los pandilleros se dedican a pelear con otras pandillas para así interrumpir el sueño de las personas trabajadoras a altas horas de la noche.
Este mal está sucediendo frecuentemente en el barrio El Progreso de Matagalpa, en donde los pandilleros se enfrentan en altas horas de la madrugada a pedradas, después de largas horas de discusiones.
Sobre esta problemática social las autoridades del Ministerio de Gobernación de Matagalpa deberían encontrar una muy pronta solución. Es obligación de la autoridad pública garantizar el sueño y la tranquilidad a la sociedad matagalpina que muy bien se merece todo el respeto del mundo.
Salvador Pérez González
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