Acoso a LA PRENSA por medio del Mitrab

El régimen de Daniel Ortega no cesa de acosar a LA PRENSA. Ahora la agresión oficialista se está perpetrando por medio del Ministerio del Trabajo (Mitrab), que trata de obligar a este Diario a hacer contratos que no están sustentados en la ley y por ese empecinamiento ha causado un grave daño a la distribución del periódico a nuestros suscriptores.

Tal como lo informamos en nuestra edición de ayer, LA PRENSA, en legítimo ejercicio de sus derechos, cumpliendo su obligación de prestar un mejor servicio y acogiendo quejas de los suscriptores, decidió hacer cambios en el sistema de distribución de las suscripciones. Con ese fin se determinó reestructurar las rutas de distribución y contratar nuevos repartidores, de manera que el jueves 12 de agosto corriente fueron rescindidos los contratos de seis distribuidores. Sin embargo esa decisión legítima de LA PRENSA provocó “que otros 17 contratistas de la misma red de distribución del periódico boicotearan la salida de los periódicos en la madrugada del viernes, por lo que se procedió a suspender el contrato comercial que había con estas personas”.

Inmediatamente después, la ministra orteguista del Trabajo, Jeannette Chávez, acusó a LA PRENSA “por haber supuestamente ‘despedido de forma masiva a 23 trabajadores’, entre los que había personas miembros de un supuesto sindicato” de trabajadores de LA PRENSA. La funcionaria orteguista anunció que había decidido imponer sanciones a este Diario y advirtió que los supuestos despedidos podrán recurrir judicialmente para que sean reintegrados.

Pero, ¿reintegrados a qué? Ellos no han sido trabajadores de LA PRENSA, sino que fueron contratados externamente sólo para prestar el servicio de distribución de las suscripciones. ¿Y cómo es que esas personas han constituido un sindicato de “trabajadores” de LA PRENSA, si es que, repetimos, no han sido empleados de este Diario sino contratados externamente para prestar un servicio determinado?

Es fácil comprender que por la naturaleza de sus operaciones, LA PRENSA contrata en el área de suscripciones a personas que prestan el servicio externo de distribuir el diario a los suscriptores. Para ello se hacen contratos por servicios profesionales que se realizan fuera de las instalaciones de la empresa y sólo en las primeras horas de la mañana. De manera que una vez que el repartidor de suscripciones cumple este servicio profesional, se dedica a otras actividades laborales absolutamente ajenas a LA PRENSA.

Sin embargo, desde septiembre del año pasado y con el notorio ánimo de acosar a LA PRENSA, el Ministerio del Trabajo ha venido presionando de manera continua y sistemática, para que se cancele este tipo de contrato por servicios profesionales prestados por los distribuidores de suscripciones, y que se firmen con ellos contratos laborales como si fuesen trabajadores permanentes de LA PRENSA.

El Mitrab no tiene ningún asidero legal para imponer que los vendedores del servicio de distribución de suscripciones sean contratados como trabajadores permanentes de LA PRENSA, puesto que no lo son. De manera que es obvio que se trata de un acoso gubernamental contra LA PRENSA por motivos estrictamente políticos, por la fobia de Daniel Ortega a la libertad de prensa y su obsesión de acallarnos u obligarnos a la autocensura.

En realidad, esto es un hostigamiento gubernamental contra LA PRENSA, igual que las infundadas acusaciones y condenas judiciales contra nuestro director, Jaime Chamorro Cardenal, y nuestro jefe de redacción, Eduardo Enríquez; como la imposición de la Ley Arce contra la libertad de prensa para obligarnos a pagar impuestos inconstitucionales; como la negación del acceso a la información pública; como las campañas de propaganda injuriosa y calumniosa contra directivos de este Diario, etc.

Esta estrategia de agresión es básicamente la misma que la dictadura somocista y la dictadura sandinista de los años ochenta ejecutaron contra LA PRENSA. Pero como ya lo hemos dicho y lo volvemos a decir: en su larga historia LA PRENSA ha visto subir y bajar, nacer y morir a los gobernantes enemigos de la libertad de prensa. LA PRENSA ha sobrevivido a todas las penurias, ha pasado por todas las pruebas y ha cumplido honrosamente, sin claudicación de ninguna clase y por ningún motivo, sin fallarle al legado de sus fundadores, a la herencia de sus insignes directores doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya y doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Y tenemos la absoluta e inquebrantable convicción de que ahora también vamos a sobrevivir a la nueva dictadura orteguista en cierne, y que asistiremos a su entierro.

Editorial Opinión
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