La iniciativa de proponer a don Fabio Gadea Mantilla como posible candidato presidencial de consenso, para unir a la oposición democrática en las próximas elecciones nacionales, tiene aspectos muy interesantes que vale la pena considerar.
Don Fabio, director propietario de Radio Corporación, es diputado al Parlamento Centroamericano (Parlacen) por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), con cuyo caudillo, Arnoldo Alemán, tiene un lazo de cercano parentesco político. Sin embargo don Fabio es una persona muy respetada en los diversos medios políticos, por sus reconocidas virtudes de ciudadano honesto, emprendedor y demócrata pluralista; así como también es ampliamente conocido en todos los estratos sociales, por su talento de artista, comentarista y libretista radial, creador del personaje imaginario más representativo del nicaragüense rural tradicional, como es Pancho Madrigal.
Pero también don Fabio tiene una dilatada trayectoria política. Él fue miembro del Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), el cual tuvo una participación destacada en el derrocamiento de la dictadura somocista y además fue el primer partido que se levantó cívicamente contra la nueva dictadura que impusieron los comandantes del Frente Sandinista. Perseguido por la nueva dictadura, don Fabio se exilió en Costa Rica y allí se incorporó a la Resistencia Nicaragüense y trabajó en el área de comunicación.
De esa época datan las Cartas de Amor a Nicaragua, que desde el destierro don Fabio enviaba al pueblo nicaragüense y que mucho ayudaron a mantener encendida la llama de la lucha por la libertad y la esperanza en el triunfo de la democracia. Y cuando vino la segunda liberación, en 1990, don Fabio fue presidente del Partido de la Resistencia Nicaragüense y su precandidato presidencial para las elecciones de 1996. Por problemas internos de su partido, don Fabio no obtuvo la candidatura presidencial y optó por afiliarse al Partido Liberal Constitucionalista (PLC), por el cual es desde entonces diputado al Parlacen.
Pero lo más importante de don Fabio es que posee el conjunto de virtudes morales, cívicas y democráticas que se requieren para ser un excelente candidato presidencial de consenso y un mejor Presidente de Nicaragua; una persona capaz de unir a los nicaragüenses de las más diversas procedencias sociales y afiliaciones políticas, alrededor de la tarea colosal de ganar la elección presidencial y liderar la reconstrucción de la institucionalidad democrática y de la reconciliación de la familia nicaragüense, que otra vez ha sido dividida y polarizada por una política gubernamental de odio, intolerancia, insidia y sectarismo.
En el entusiasmo popular con que ha sido acogida la propuesta de que don Fabio Gadea Mantilla sea el candidato presidencial de consenso democrático, se refleja la esperanza de la gente buena de Nicaragua, que sin duda es la gran mayoría, en que todavía es posible encontrar una salida pacífica, cívica y democrática, y por lo tanto electoral, a la profunda crisis política e institucional que sufre actualmente el país. A pesar del empeño del régimen de Daniel Ortega en desacreditar el mecanismo electoral institucional —al que ha convertido en una maquinaria partidista fraudulenta y corrupta—, los ciudadanos quieren seguir confiando en que para cambiar gobierno no debe de haber más violencia y derramamiento de sangre de hermanos, como fue inevitable en tiempos de las dictaduras de los Somoza y de los comandantes del FSLN.
Por supuesto que eso será posible sólo mediante la reorganización democrática y la depuración del Consejo Supremo Electoral, por un lado, y por otra parte con la gran unidad de la oposición democrática alrededor de una candidatura de consenso. Para lo cual, es imprescindible que los políticos que tienen aspiración presidencial remitan por ahora su pasión presidencialista y pongan el interés nacional por encima de sus ambiciones personales. Y en consecuencia, que respalden la candidatura de consenso de don Fabio Gadea Mantilla, o de cualquier otro candidato, hombre o mujer, que llene los requisitos morales, ciudadanos y políticos que muestra el creador de Pancho Madrigal y emisor de las Cartas de Amor a Nicaragua.
En este contexto, las diversas fuerzas políticas, sociales, civiles, económicas y religiosas, que más allá de sus denominaciones ideológicas y sus intereses particulares, quieren una solución democrática y pacífica de la grave problemática nacional, deben presionar a aquellos que se empeñan en obstaculizar la gran unidad democrática para la salvación nacional. En situaciones como la actual es que cabe la frase hecha, recurrente pero válida, de que es hora de patria, no de partidos. Y mucho menos de caudillos.
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