Últimamente el ex presidente Arnoldo Alemán, quien es muy conocido por sus dichos y refranes, ha andado repitiendo en cuanta reunión asiste que “aquellos que esperan que él dé un paso en falso, se van a quedar con las ganas porque no lo va a dar”. Hace poco mientras daba declaraciones a la prensa, volvió a repetir dicha frase, pero esta vez refiriéndose al diputado Eduardo Montealegre, afirmando que éste se iba a quedar con las ganas de verlo dar un paso en falso. Lo curioso de esta anécdota es que tan pronto terminó de dar dicha declaración, dio la vuelta y se alejó falseando el paso. Para aquellos que puedan preguntarse ¿por qué Montealegre es continuamente motivo de los exabruptos del líder del PLC? La repuesta es sencilla. Por celos políticos al liderazgo de Eduardo Montealegre.
Es por eso que en el afán de desprestigiar o ridiculizar las posiciones políticas de Montealegre se ha inventado toda suerte de epítetos, siendo otro de sus favoritos el de reclamar por su supuesta inseguridad, inseguridad que según Alemán afecta la unidad del liberalismo. Al respecto considero que aquello que el líder del PLC califica como vacilaciones, bien podría ser parte de una estrategia del equipo negociador del MVC. Estrategia que a mi juicio está perfectamente sustentada ante la sospechosa insistencia de Alemán de realizar unas primarias a la carrera, pretendiendo olvidar que hay tareas mucho más importantes y que exigen respuestas inmediatas. Entre ellas la anulación del decretazo, la pronta elección de los 25 magistrados de los diferentes poderes del Estado y lo más importante, no permitir bajo ningún concepto la reelección de ningún magistrado del CSE. Alemán está consciente de esto, aunque pretenda restarle importancia en su afán de convertirse en “candidato único de la oposición”, oportunidad que sólo existe en su mente, ya que de manera sistemática las encuestas de opinión exhiben números en rojo en relación con su popularidad y aceptación como posible candidato de la oposición. Para nadie es un secreto que desde hace más de dos años Alemán cuenta con los servicios de un asesor de imagen con especialidad en relaciones públicas y cuyo sueldo es la envidia de muchos de sus asesores.
Es a este personaje al que muchos de los miembros de comité ejecutivo del PLC y más de un diputado hacen responsable de la insistencia de Alemán en aferrarse a una candidatura que, a juicio de ellos, no va para ningún lado, aunque a la hora de decidir sobre quien se encarga de decírselo, no hay quien se atreva por temor a una posible represalia. La verdad es que independientemente de quien sea el responsable de hacerlo soñar con una presidencia que jamás llegará, el responsable de que la oposición no encuentre el camino de la unidad se llama Arnoldo Alemán, quien con su empecinamiento enfermizo obstaculiza la integración de su partido a la gran unidad opositora, que con seguridad derrotaría al orteguismo en las elecciones del 2011. Para finalizar deseo dejar planteada una interrogante: ¿alguien se ha puesto a pensar por qué últimamente el PLC se ha convertido en una fábrica de Judas, cuyo único beneficiado por ese comportamiento es el gobierno de Ortega? Piensen un poco en ello, que posiblemente en la respuesta que encuentren podría estar la causa del comportamiento de Alemán, que por más que se esfuerza no logra andar derecho.
El autor es concejal de Managua y miembro del partido conservador.
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